Disparidades salariales

Editorial EL UNIVERSAL

Sólo por debajo de lo que percibe el presidente de la República, quedará para el próximo año el ingreso del director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett Díaz, lo que lo posiciona como el funcionario gubernamental mejor pagado del aparato estatal, de ser aprobada la propuesta en el Congreso.

Dada a conocer la propuesta de remuneración para funcionarios del gobierno federal contenida en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para 2021, se extrae que Bartlett Díaz tendría un salario integral anual superior a los 2 millones 400 mil pesos, superando por poco más de 20 mil pesos a sus pares de otras dependencias, incluida la propia Secretaría de Energía, a la que se subordina la CFE en el orden jerárquico del gobierno federal.

Además, en un desglose detallado se percibe que el titular de la CFE recibiría algunas percepciones específicas que multiplican hasta por 2.5 veces las que reciben los otros miembros del gabinete, incluido el propio jefe del Ejecutivo. Según lo explicó el área de Comunicación Corporativa de la CFE, un régimen especial de remuneraciones está previsto en la propia ley orgánica de la dependencia e incluso contemplado en el artículo 25 de la Constitución Mexicana.

En este punto, y si bien la CFE es una empresa vital para el desarrollo nacional y su labor es innegable y necesaria, cabe preguntarse si aún así la labor de su titular estaría por encima de sectores aún más estratégicos como la defensa nacional o, en estos momentos, el sector salud.

Mientras la CFE sólo tiene la función principal de generar, distribuir y administrar el suministro de energía eléctrica a nivel nacional —lo que no es poca cosa—, comparativamente la Sedena se encarga de la delicada tarea de brindar protección y seguridad en un contexto actual de violencia exacerbada, a la vez que ha comisionado a sus militares de una veintena de proyectos, entre esos varios de construcción o su labor permanente para ayudar en desastres a través del Plan DN-3. Otro caso especial es el de la Cancillería y su esforzada labor en el tema de la pandemia, o el de la Secretaría de Salud con el inmenso trabajo que supone atender la contingencia sanitaria.

Extraña también la polémica que ha envuelto a Bartlett desde varios sexenios atrás, y que el Presidente minimice la relación de éste con dos procesos electorales controvertidos, uno de ellos el presidencial de 1988, en el que resultó desfavorecido el candidato opositor Cuauhtémoc Cárdenas, en su contienda contra el priista Carlos Salinas de Gortari. Queda la duda en el aire de qué es lo que el mandatario debe a su titular de la CFE para que se le dé el trato especial que ha tenido desde la entrada en funciones del nuevo gobierno.

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