Desigualdad para rato

Editorial EL UNIVERSAL

La pandemia de Covid-19 amenaza con dejar un panorama distinto en muchos ámbitos de la vida diaria del país, aunque en el tema económico no será igual para todos: para el sector de mayores recursos solo implicará la adaptación a una nueva normalidad, pero amplios sectores de la población verán afectado su nivel de vida.

Para los que forman parte de los 50 millones de pobres se les cerrarán prácticamente las posibilidades de mejoría. Y es que las condiciones actuales los limitan cada vez más. ¿Cómo van a estudiar aquellos menores en cuya casa no hay televisión, y menos una computadora? ¿De qué forma podrán integrarse a las filas del conocimiento o la tecnología si carecen de internet de banda ancha? El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo ha advertido que 1.4 millones de estudiantes mexicanos están en riesgo de desertar durante el ciclo escolar 2020-2021.

Para este sector se suma ahora el dato de que el país ha registrado durante el semestre que lleva la pandemia (marzo a agosto) uno de los índices más elevados en el continente americano en cuestión de inflación. En ese periodo ha sido de 0.91%, mientras que en el mismo periodo de 2019 fue de 0.57%, de acuerdo con el Inegi.

Solo cinco naciones tienen una inflación mayor que México: Venezuela, Surinam, Argentina, Uruguay y Perú. El resto de los países del hemisferio tienen un índice inflacionario más bajo que el mexicano.

El registro de México es cuatro veces mayor que el de Brasil y el doble de Estados Unidos y Chile. En Colombia, la inflación durante la pandemia ha sido de apenas 0.02%; en Canadá, hay una deflación de 0.29%.

El aumento de precios siempre lastima en mayor medida a las personas con menos recursos, pues deben destinar una mayor proporción de sus ingresos para adquirir los alimentos de consumo básico.

En México, la pandemia vino a acentuar la añeja desigualdad. Solo se han resguardado a plenitud quienes pueden seguir trabajando desde casa o quienes con una llamada o un clic reciben la despensa semanal en la puerta de su hogar.

En cambio, muchos tuvieron que abandonar el confinamiento para obtener el sustento diario. Si resultaron contagiados seguramente asistieron a un hospital público en donde la indicación reiterativa ha sido permanecer en casa, atento a los síntomas; el ingreso en la mayoría de los hospitales del sector salud solo se da cuando hay problemas respiratorios, aunque eso signifique que el mal haya avanzado a un estadio grave.

¿Cómo se ha apoyado al obrero, a las empleadas del hogar, a quienes tienen un pequeño negocio no esencial? Hay un enorme sector que resulta económicamente afectado. El país aún tendrá desigualdad para rato.

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