Covid: soldados sin fusil

Editorial EL UNIVERSAL

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En México, el primer caso de coronavirus apareció mientras China, Italia, España y Corea del Sur estaban en el punto más alto de contagios o en camino de llegar a él. La oportunidad que tuvieron el gobierno, autoridades de salud y sociedad fue la de aprender de los aciertos y errores en que incurrían otras naciones ante un virus nuevo, del cual todos los días se aprendía algo.

En este momento esa ventaja se perdió. El país se encuentra en fase 2 y con un aumento exponencial en el número de infectados.

La complicación natural que se preveía era que ningún sistema de salud sería capaz de librar de manera adecuada la atención a los miles de enfermos y que los insumos para hospitales serían insuficientes. Conforme avanzaba la pandemia la lección clara fue que el personal médico representaba la primera línea de batalla contra el “enemigo”, que corría los mayores riesgos y que su protección oportuna era indispensable.

Todo lo anterior se veía venir. ¿Se aprendió de la experiencia internacional? ¿Se actuó a tiempo?

Anoche, de acuerdo con las cifras de la Secretaría de Salud, México rebasó los 3,100 casos positivos, pero el Instituto Mexicano del Seguro Social apenas la semana pasada concretaba el trámite para la adquisición de 2,500 ventiladores con el fin de atender a pacientes con Covid-19. Con el tiempo encima, la institución asignó el contrato por adjudicación directa.

También ayer se conoció que 20 médicos de una clínica del IMSS ubicada en Tlalnepantla están infectados de coronavirus. La autoridad señaló que el contagio vino de afuera.

Además, se ha detectado personal médico con Covid-19 en clínicas de Monclova, Cuernavaca y Cabo San Lucas. Médicos y enfermeras llevan días reclamando equipamiento para atender a los enfermos.

Esta semana, la UNAM y el IPN anunciaron que retirarán a sus alumnos de medicina de las sedes clínicas donde realizan estudios y tareas de atención a pacientes, “por la falta de protección adecuada ante los casos de coronavirus”.

Hasta ahora las evidencias son que no hay insumos para doctores o enfermeras, o están llegando muy tarde.

Personal médico y de enfermería necesitan contar con los pertrechos necesarios para contener al virus y atender a los enfermos. Ellos son los soldados en esta guerra. Están cara a cara con el coronavirus. Si esto no ha quedado claro, el costo para el país será enorme.

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