CDMX: estrategia distinta

Editorial EL UNIVERSAL

La relación médico-paciente en México usualmente comienza cuando la persona enferma acude con el médico general o con el especialista, debido a algún malestar que le ha afectado su calidad de vida o que le impide realizar alguna actividad.

La relación médico-paciente en México usualmente comienza cuando la persona enferma acude con el médico general o con el especialista, debido a algún malestar que le ha afectado su calidad de vida o que le impide realizar alguna actividad.

En medio de la pandemia por Covid-19, esa situación -que desestima la prevención- no ha cambiado, incluso ha sido reforzada por las acciones que de manera general difunde el gobierno federal: “si tienes síntomas, permanece en casa; si los síntomas se agravan acude a solicitar atención médica”. Se refuerza la idea de visitar el hospital cuando el mal probablemente ha avanzado a fases irreversibles.

¿Puede hacerse de otra forma?

En las últimas semanas el gobierno de la Ciudad de México apostó a desplegar brigadas tanto para realizar pruebas como para identificar a personas en riesgo.

Los resultados de ese ejercicio en principio pueden salvar decenas de miles de vidas. El personal que recorre colonias de la capital del país encontró que cerca de 62 mil capitalinos padecen alguna enfermedad crónica, por lo que en caso de contagiarse de Covid-19 su vida estará en riesgo, además porque muchos abandonaron sus tratamientos médicos.

La estrategia tiene el objetivo de dejar atrás el aislamiento de toda la población para enfocarse en zonas que presentan más casos activos y en especial en las personas que pueden presentar cuadros graves.

Desde el inicio de la pandemia, la letalidad de la enfermedad estuvo bien definida: las personas hipertensas, con diabetes y con obesidad se encontraban en grave riesgo. Lo que en este momento realiza el gobierno capitalino tendría que replicarse en las ciudades y estados con más casos. Ubicar a la población con mayor vulnerabilidad, otorgarle acceso a pruebas y ofrecerle contacto médico oportuno puede resultar en una estrategia más eficaz para proteger vidas, que esperar a que la gente reporte síntomas. Por el momento hay 62 mil capitalinos a los que se les abre una esperanza de salir adelante ante un potencial.

¿Cuántos fallecimientos podrían haberse evitado en el país? La respuesta no se conocerá. Lo importante en este momento es mirar adelante y evitar el aumento en pérdida de vidas.

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