Biotecnología, ¿palabra maldita?

Editorial EL UNIVERSAL

En el nuevo reglamento que rige al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), publicado el pasado 21 de septiembre, desapareció una palabra: biotecnología. Hasta antes de ese documento había existido la comisión dictaminadora del Área VI Biotecnología y Ciencias Agropecuarias. Tras las modificaciones hechas por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, ese concepto no existe más.

Una comisión dictaminadora tiene como objetivo “evaluar, mediante el análisis hecho por pares, la calidad académica, la trascendencia y el impacto del trabajo de investigación científica y tecnológica”.

¿Qué pasará con la comunidad de biotecnólogos si la comisión dictaminadora para su disciplina fue desaparecida? En los hechos quedan marginados y excluidos.

En defensa de los especialistas y para exigir la restitución de la disciplina dentro de las áreas de conocimiento del SNI, la Sociedad Mexicana de Biotecnología y Bioingeniería expuso el 24 de septiembre la importancia de ese campo. Investigadores del Cinvestav, IPN y UNAM, principalmente, se unieron también a la exigencia.

Solo después de que los especialistas levantaron la voz, el Conacyt respondió que únicamente se eliminó la nomenclatura anterior “que en el antiguo reglamento se encauzaban las solicitudes de ingreso y permanencia a un área única llamada Biotecnología y Ciencias Agropecuarias (Área VI), pero que ahora los investigadores podrían ingresar sus proyectos” por medio de tres áreas.

Para el Conacyt, hay una intención de “desinformar” y “confundir”, pero los biotecnólogos temen que no sean evaluados de manera adecuada y que se genere dispersión y atomización de las investigaciones, añaden que en estos momentos muchos estudiantes se están cuestionando sobre la pertinencia de continuar con sus carreras o especializaciones.

Los biotecnólogos señalan que son percibidos como una especie de amenaza por trabajar en un área que para este gobierno es negativa por la relación entre alimentos genéticamente modificados y la biotecnología. Desde el gobierno se lanzó una cruzada contra los transgénicos.

En este conflicto prevalecen las actitudes que caracterizan a esta administración: cerrar oportunidades de diálogo con aquellos que reclaman afectaciones. Si no se atiende la petición, por mantener una postura ideológica ante la ciencia, se condenará a muchos especialistas a emigrar hacia mejores horizontes. ¿Es mucho pedir la restitución de una palabra?

Quienes tienen las riendas de la ciencia deben tener presente que si en los próximos meses una o varias vacunas tienen éxito en el control del coronavirus habrá sido gracias a la biotecnología.

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