Banxico: hacer valer la autonomía

Editorial EL UNIVERSAL
Nación 21/12/2021 02:52 Actualizada 02:55
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Hace 27 años, en 1994, por medio de una reforma constitucional, el Banco de México adquirió autonomía en la toma de decisiones, luego de que en sexenios previos los índices inflacionarios llegaron a ser de tres dígitos y de que se imprimían enormes cantidades de dinero sin estar respaldado por una mayor producción.

A partir de esa fecha comenzaron a descender las tasas de inflación, de tal manera que actualmente en el país un sector recuerda ampliamente cuando los productos de primera necesidad aumentaban de precio prácticamente a diario y el dinero perdía rápidamente su valor, mientras otra parte de la población nunca ha conocido una inflación mayor a, por ejemplo, 5% anual… hasta ahora.

Este 2021 el nivel inflacionario terminará por arriba de 7%, bastante alejado de la meta del banco central establecida en 3%.

En la ley, la función principal de Banxico es precisamente preservar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda mexicana, por medio del control de la inflación. Ahora, por factores principalmente globales, como resultado de la pandemia por covid-19, la inflación en buena parte del mundo se mantiene alta y México se encuentra en ese caso.

Para el gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de Léon, que dejará su cargo el último día del año, la inflación en niveles de 7% no es una asignatura que deja pendiente, debido a que es “un reto permanente” que siempre preocupa al banco central.

Salvo la contingencia actual, el manejo del Banco de México en casi tres décadas ha sido apegado a lo que marca la ley y ha logrado de manera general cumplir su objetivo. Las reservas internacionales han aumentado, el manejo de las tasas de interés ha sido cauto y la inflación se ha conservado en niveles bajos.

Con el arribo de nuevos actores propuestos por el gobierno en turno el escenario no tendría por qué cambiar.

La historia ha demostrado que cuando se mezclan la política y la economía todos perdemos. Ni políticos ni gobernantes pueden disponer del dinero que se encuentra en el banco central. A diferencia del siglo pasado, esto otorga una mayor seguridad económica.

Para disipar intenciones injerencistas en el manejo de la política monetaria, ahora más que nunca se necesita que el Banco de México haga valer su autonomía… por el bien de la estabilidad económica.

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