Arqueólogos en la ruina

Editorial EL UNIVERSAL

Con la distinción dada por España al arqueólogo y antrópologo Eduardo Matos Moctezuma, éste aprovechó para hacer un llamado a otorgar más presupuesto para la arqueología mexicana y mejorar las condiciones de trabajo de quienes se dedican a esta profesión.

Ahora, en medio de esta coyuntura, los trabajadores del sector han dado a conocer una serie de irregularidades que enfrentan en su quehacer y que incluyen presupuestos severamente restringidos, cancelación de plazas de base y contratación de arqueólogos por honorarios, con lo que se les considera solo como proveedores de servicios y no se les brindan prestaciones ni pueden acumular o comprobar antigüedad.

Por si fuera poco, varios de los arqueólogos en estos esquemas de pagos por honorarios, reportan múltiples retrasos en sus pagos, además de que a expertos con 20 o 30 años de servicio se les niega la posibilidad de jubilarse o pensionarse de manera digna, pese al evidente trabajo de calidad que han aportado al país.

Junto con ellos, se ha precarizado también el trabajo de muchos otros profesionales que prestan servicio a la investigación y conservación del pasado histórico, como son historiadores, abogados, diseñadores, museólogos, arquitectos e ingenieros, a quienes también se niega un reconocimiento pleno al trabajo que desarrollan y aportan al país.

El de los arqueólogos se trata de un sector que desde hace unas tres décadas por lo menos se ha visto sumamente golpeado en su economía y en el reconocimiento por la necesaria labor que prestan al Estado mexicano y en sí a todos los habitantes de este país, ya que gracias a ellos, miles de millones de pesos ingresan a las arcas nacionales por concepto de turismo, especialmente del extranjero, cuyos visitantes se regocijan en conocer el legado de las antiguas culturas que poblaron lo que hoy llamamos México.

Además de la derrama económica que directa o indirectamente genera su trabajo, y aun bajo condiciones precarias y de poco o nulo reconocimiento, los arqueólogos contribuyen al rescate, protección, comprensión y difusión del patrimonio mexicano. Justo sería mejorar sus condiciones de trabajo en compensación de su espléndido esfuerzo en favor de México.

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