Una luz al final del túnel cada vez más lejana

Darío Ibarra

Se acabó el primer del año. En diciembre, cuando por fin se anunció la disponibilidad de algunas vacunas, algunos lanzamos las campanas al vuelo creyendo que el confinamiento acabaría pronto. La necia realidad se ha impuesto una vez más, y es evidente que la distribución del ansiado medicamento no está siendo tan ágil como se esperaba, de hecho, incluso ha sido un proceso accidentado en distribución, gestión y producción. Por lo tanto, con cada día que pasa y con los contagios observados, lo más probable es que 2021 sea una copia del 2020. Es mejor asumirlo y prepararnos para ello.

Gran parte del problema del contexto que estamos viviendo en el mundo es que a la crisis de salud se está sumando la cada vez más severa crisis económica. Muchas empresas, de todos tamaños, han sido víctimas del confinamiento. Desde aerolíneas, tanto nacionales como internacionales, hasta cadenas de restaurantes y comercios locales. Es un hecho que el sector más afectado, por lo menos en México es el hotelero en conjunto con el restaurantero. De igual modo, toda la industria del espectáculo y recreación están sufriendo la pena negra y muchos han desaparecido.

En días recientes la industria restaurantera se manifestó de diversas maneras para solicitar la apertura del sector. Las cadenas comerciales se están sumando a este reclamo porque existe el riesgo real de que no puedan volver a abrir sus puertas. De hecho, basta dar un recorrido por algunas plazas comerciales para darnos cuenta de que muchas tiendas departamentales probablemente no volverán a levantar cortinas y, de hecho, algunas ya cerraron. Aún peor es el caso de bares y discotecas, en donde sus asociaciones también se han manifestado.

A la crisis de los sectores antes mencionados se debe sumar el inmobiliario, mismo que tendrá que reinventarse toda vez que, en definitiva, el teletrabajo llegó para quedarse, tanto así que ya existe, al menos en México, normatividad al respecto. Esto traerá como consecuencia una reducción en los espacios destinados a oficinas, por lo que el sector inmobiliario podría estar en la antesala de una escandalosa caída en la demanda de espacios, incluso superior a la que en este momento ya se tiene. Este es un riesgo que todos aquellos que trabajan en esta industria deben considerar.

A pesar de que ya se cuenta con algunas vacunas y que se está aplicando gradualmente, ocurrió lo que muchos temíamos: el virus mutó. Existen en este momento muchas cepas distintas y no es del todo claro que las vacunas con que contamos sean de amplio espectro y que sean capaces de combatir a las variantes que ya existen y que están esparciendo por el mundo. De no ser el caso, en algunos meses regresaremos al inicio: a un confinamiento mayor provocado por las nuevas cepas del virus. Es temprano para decirlo, pero debemos esperar lo mejor, pero prepararnos para lo peor.

Lo que es un hecho es que la crisis de salud provocó una catástrofe económica. El confinamiento no evitó los contagios y no sólo de México, sino del mundo entero. Por lo tanto, tenemos que valorar la pertinencia de reactivar la economía asumiendo que el virus sigue y seguirá con nosotros. Como ciudadanos no podemos bajar la guardia contra el virus, pero de igual modo necesitamos trabajar para conseguir el sustento diario.

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Se hizo público el dato preliminar de la caída del PIB en México durante 2020, como se sabe, fue de 8.5%. Al contratar el número contra el descenso de la economía de Estados Unidos, 3.5%, sigue siendo cierto que cuando nuestro vecino del norte estornuda, a nosotros nos da pulmonía. Sin embargo, cuando la pandemia comenzó los pronósticos eran, en algunos casos, catastróficos, llegando a anunciar caídas mayores al 12% anual. De hecho, cuando se hicieron públicos los datos económicos de los meses de marzo y abril, el autor de estas líneas llegó a considerar una caída cercana al 20%. Desde esta perspectiva, nos pudo ir mucho peor. Todavía está por verse el impacto del incremento en el uso de la tecnología en el país, pero es altamente probable que, cuando las cosas se vayan normalizando, la economía repunte de un modo espectacular. Esto lo sabremos en algunos meses.

Docente de la maestría en Economía, FES-Aragón, UNAM: Centro Universitario UAEMex Nezahualcóyotl y UDLAP Jenkins Graduate School

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