Acaba de tener lugar el foro de Davos, Suiza, donde se dan cita los principales líderes políticos y económicos del mundo. En unos días conoceremos los principales riesgos y oportunidades detectados y comentados en este evento. Probablemente el hecho más notorio es que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo en su discurso que no invadirá militarmente Groenlandia, pero que insistirá en adquirir el territorio. Esto calma las tensiones geopolíticas, pero también deja ver que Europa empezaba a unificarse y a actuar como bloque. Tal vez sería la única manera de poder contender, en un mano a mano contra nuestro vecino del norte. El cambio, sin embargo, podría y debe llegar desde el interior de la propia sociedad norteamericana.
Hace algunos años, décadas para este momento, mientras estudiaba el Doctorado, miembros de la organización del Ku Kux Klan iban a tener una manifestación en la zona del Sojo de la Ciudad de Nueva York, no muy lejos del principal centro financiero del mundo. Muy rápidamente la sociedad civil se movilizó y diversos colectivos opositores al grupo racista hicieron su propia manifestación en el mismo lugar que se tenía programado y evitaron que se dieran la manifestación de los encapuchados en color blanco. La sociedad civil bloqueó el paso a esta organización.
Se han puesto de moda los llamados grupos “panteras negras”, que son organizaciones de la sociedad civil que pelean, con armas en la mano, por la defensa de los derechos de los ciudadanos. Su participación fue muy importante durante la década de los sesenta y setentas para acabar con el racismo contra la sociedad afro en Estados Unidos. Aunque el racismo sigue existiendo, lograron la integración de los diversos tonos de piel que conforman esa sociedad. Hoy, con el actual Gobierno, han revivido la lucha.
El actual Gobierno de los Estados Unidos es un fuerte riesgo para la población de su propio país. Las políticas migratorias que han seguido han polarizado a la opinión pública y está generando manifestaciones y tensiones que, en el extremo, podrían devenir en una nueva Guerra Civil. Pero la estructura política de este país tiene pesos y contrapesos que, hasta el momento, han evitado que se hunda en el caos. Además de la sociedad civil, las otras estructuras pueden ayudar a recuperar la estabilidad política y social.
Transcurrió un año desde que Trump llegó al poder. Le faltan tres y es la segunda vez que ocupa dicho cargo. Por ello es poco probable que se mantenga en el poder. Uno de los peores escenarios es que se mantenga durante tres años más. El tiempo está en su contra. Pero existen otros mecanismos, como los contrapesos que son el Poder Judicial y el Poder Legislativo. El primero puede oponerse a muchas de las medidas tomadas por el ejecutivo y el legislativo puede evitar que el actual presidente siga tomando decisiones que provoquen más caos. De hecho, el Senado ya se dividió y ahora el mandatario no tiene mayoría.
Este año se renovará el congreso de los Estados Unidos. Mi pronóstico es que la mayoría ganadora no será la del partido Republicano, el de Trump. De ser así, el declive del poder político que todavía ostenta podría empezar y se podrían empezar a revertir algunas políticas tomadas. Incluso podrían llevarlo a juicio político que implicaría su destitución. En política nada está dicho. El tiempo lo dirá. Como sea, sigo pensando que la propia estructura política de nuestro vecino del Norte, y su ciudadanía, tomarán medidas que evitarán que se sigan realizando políticas como las realizadas hasta ahora.
Docente de la maestría en Economía, FES-Aragón-UNAM

