El aspecto social en la nueva responsabilidad empresarial

Nación 28/11/2021 02:05 Actualizada 04:05
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La responsabilidad social empresarial no es un tema nuevo y se encuentra en evolución permanente. Uno de los nuevos rostros de este concepto incluye aspectos ambientales y de gobernanza corporativa. El ambiental es el más evidente: acciones de la empresa encaminadas a reducir su impacto ambiental, las medidas de mitigación para reducir el daño ecológico derivado de las actividades productivas, reducción de gases de efecto invernadero y, en pocas palabras, toda acción que ayude a tener un mejor medio ambiente. La gobernanza corporativa es probablemente la más difusa, pero no menos importante, basta señalar que la quiebra de grandes empresas, que en ocasiones han contribuido a tener crisis globales, en varios casos han sido provocadas por la poca transparencia en la administración de la empresa y por no reportar los resultados financieros reales. El tema social con respecto a los derechos laborales y salarios también es relevante, y en México hay mucho por hacer al respecto, tanto en empresas privadas como en entidades públicas.

Lo social implica gente, tanto al interior de la organización como fuera de ella. Dentro de la institución la responsabilidad social implica dar un trato digno a los trabajadores, crear condiciones de empleo decorosas, evitar la rotación de personal, otorgar seguridad social, permitir la equidad de genero, respetar el tiempo no institucional de los trabajadores, entre otras medidas, son parte de las actividades que implica la responsabilidad social empresarial.

En México se ha sumado la norma oficial mexicana 035 para prevenir problemas psicosociales al interior de la empresa. Otros esfuerzos previos se encuentran en la encuesta denominada great places to work o mejores lugares para trabajar, que buscan que la vida laboral no sea una carga para los trabajadores. En nuestro país, sin embargo, hay mucho por hacer. Respóndase a usted mismo las siguientes preguntas: ¿me da gusto ir al trabajo? ¿me pagan decorosamente? ¿respetan mi tiempo no laboral? ¿dispongo de tiempo para comer? ¿los mecanismos de crecimiento en la empresa son claros y transparentes? ¿hay oportunidad tanto para hombres como mujeres? ¿se contrata a minorías étnicas, de diferentes preferencias sexuales y/o de diversas religiones? ¿todos los trabajadores tienen seguridad social? ¿Los proveedores que contrata la empresa otorgan seguridad social a los empleados? Mi convicción es que, probablemente solo algunas empresas de gran tamaño y en su mayoría extranjeras saldrían bien evaluadas al respecto.

Lo social también tiene un rostro hacia fuera de la empresa. En gran medida tiene que ver con la reputación de la entidad ante el imaginario colectivo, tanto local como, dependiendo del tamaño de la empresa, internacional. Aquellas empresas o entidades que no ofrecen su mercancía o servicio a buena parte de la población pueden tener una mala reputación ante la sociedad por excluir a grupos de ésta del consumo del bien o servicio que producen. El cuidado de espacios públicos, como jardines o vigilancia en los alrededores de la empresa, pueden generar una reputación positiva que se traduce en mayores ventas y ganancias. El apoyo a eventos culturales o deportivos, así como la creación de fundaciones que apoyen a parte de la sociedad, como podrían estudiantes de escasos recursos, forman también parte de la responsabilidad social empresarial.

Esta cultura empresarial se puede aplicar en cualquier empresa o entidad, incluyendo instituciones educativas públicas o privadas, dependencias públicas, organizaciones no gubernamentales, etc. El ejercicio implica mirar con ojos críticos al interior de la organización y verificar si la plantilla laboral trabaja en la entidad por cierto gusto, por “tener la camisa puesta”, o si sólo lo hace porque necesita el trabajo. También conviene mirar más allá de los límites físicos de la empresa para entender el impacto que está teniendo en los alrededores y tomar medidas que permitan mejorar la imagen, por ejemplo, empresas cerveceras se encargan del cuidado de aparatos físicos para hacer ejercicio en parques públicos; su marca y logo aparece: vender alcohol no es razón para no tomar acciones positivas para la sociedad, más allá de la venta del producto.

Realizar estas actividades implican costos para la empresa y restan poder de decisión al administrador en turno. Lo curioso del caso es que, está demostrado, que las empresas que son socialmente responsables también reportan mejores resultados financieros. En resumen, la responsabilidad social empresarial no sólo debe darse por que el marco legal las obligue o por ser, como Henry Ford, el “buen patrón”, sino porque, económicamente, les conviene.
 

Docente de la maestría en Economía, FES-Aragón-UNAM y UDLAP Jenkins Graduate School.

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