Al inicio de la presente semana, se hizo público el sexto reporte del panel intergubernamental sobre cambio climático (IPCC por sus siglas en inglés) y el mensaje no es nada grato: se nos está acabando el tiempo para revertir el cambio climático. Si de verdad deseamos hacer algo para detener este problema que ha puesto en jaque a la humanidad entera,debemos actuar conjuntamente sociedad, gobierno y empresas. Los poderes que conforman al Estados: legislativo, ejecutivo y judicial deben hacer su parte. Tal vez es necesario realizar convenios internacionales para forzar a diversos países a tomar medidas que de otro modo no tomarían. Es mucho más fácil escribirlo que hacerlo. Existen múltiples intereses económicos, políticos, sociales y académicos que difícilmente permitirán al mundo actuar responsablemente, pero no hacerlo está poniendo en riesgo la existencia misma de la humanidad.

La mayoría de la población del mundo vive al día. Para preocuparse por problemas ambientales y rescate de animales como perros, gatos o burros, es necesario tener resuelto el problema económico. Sólo después que esto ocurre, las familias pueden pensar en otras actividades como la ciencia, las artes o el cuidado del mundo. Por lo anterior, es que una parte del problema reside en la distribución del ingreso: mientras la mayoría esté pensando en lo que comerá el día de hoy o de la semana, difícilmente habrá condiciones para pensar en problemas de mediano y largo plazo como es el ambiental.

El reducido número de personas que se ha dedicado a estudiar el tema ambiental en el mundo ha lanzado la voz de alarma desde hace al menos cincuenta años. Como humanidad, no hemos hecho caso. Es más, nos tomó aproximadamente treinta años ponernos de acuerdo sólo en el significado de “Desarrollo sustentable”. ¿Qué podemos esperar del tiempo que tomará emprender acciones colectivas para revertir la tragedia ecológica?.

El reporte del IPCC es contundente: debemos tomar acciones inmediatamente. Una medida es abiertamente prohibir actividades económicas altamente contaminantes o que producen bienes generadores de residuos sólidos muy contaminantes como la industria del plástico de un solo uso. Diversas industrias generan muchos gases de efecto invernadero, entre ellas la construcción, energía y transporte. En algunos sectores tendría que obligarse a las industrias a tener una transición hacia métodos de producción más amistosos con el medio ambiente. La conversión industrial es costosa, ese es un obstáculo para llevarla a cabo; pero no hacerla, pone en riesgo la existencia de la humanidad.

Los mercados de carbono no han sido suficientes para reducir la emisión de gases de efecto invernadero. El propio Fondo Monetario Internacional ha dicho que es necesario intervenir en dichos mercados para que realmente sean un factor contra el cambio climático. La intervención de los mercados y las prohibiciones podrían ser las únicas medidas que logren reflejar una diminición de los niveles de contaminación. Pero es muy poco probable que esto ocurra. Por lo tanto, en el mediano y largo plazo la humanidad podría estar enfrentando su fin, pues no hay ningún lugar donde nos podamos aislar o esconder del calor extremo o de la contaminación de suelos, agua o aire.

El cambio tecnológico es una apuesta muy arriesgada. Podría ayudar a revertir el daño que hemos hecho a la naturaleza. Pero no hay certeza de que la tecnología pueda resolver los problemas ambientales que hemos creado, por lo que es imperativo actuar ya. Lo podemos hacer de modo individual tan sólo con evitar el plástico de un solo uso, reducir el uso de vehículos automotores y separar la basura, por poner algunos ejemplos. Ningún esfuerzo es ínfimo en este combate al cambio climático.

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Texas, en Estados Unidos y Rusia están siendo rebasados por la variante delta del virus que ha puesto en jaque a la humanidad. Esto podría ser la antesala de lo que puede ocurrir en el mundo entero. Esta historia no ha terminado. De hecho, mientras la humanidad entera no esté vacunada, seguirán surgiendo variantes que podría llevarnos a un nuevo principio; esto es lo que estamos viviendo con esta variante del virus. Si bien la vacuna ayuda a que el contagio no sea letal en la mayoría de los casos, seguirá siendo un problema de salud pública, que probablemente se extienda a largo plazo a causa de las secuelas. Ahora que en México se pretende regresar al grueso de los estudiantes a clases presenciales, la economía podrá recuperarse más rápidamente, pero los contagios serán mayores y el sistema de salud podría colapsarse.

Docente de la maestría en Economía, FES-Aragón-UNAM y UDLAP Jenkins Graduate School.

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