El año 2025 fue difícil para el mundo entero. No fue el aspecto económico, al respecto posiblemente 2008 o 2009 fueron peores años; de hecho, el 2020 fue más severo como consecuencia del confinamiento de una buena parte de la humanidad. Tampoco fue por un tema de salud, nuevamente el primer año de la pandemia se lleva las palmas en la materia. En materia internacional el panorama es desolador, toda vez que los conflictos geopolíticos del mundo no sólo no dan señales de resolverse, sino que parecen ser peores. Por otra parte, el clima se sigue deteriorando y no se vislumbra que, en el transcurso de los próximos años, se pueda tener una solución real a la barbarie ecológica.
Por si el panorama internacional no fuera poco, internamente seguimos con una fuerte polarización política. Izquierda y derecha se acusan mutuamente de encono y agresión. En ocasiones ni siquiera es posible entablar un diálogo que busque, ya no conciliar posturas, sino tan sólo escuchar y respetar el punto de vista ajeno. En dicho contexto, cada evento que ocurre es sujeto de encono político, desde la detención de políticos corruptos, pasando por el cobro de impuestos a empresarios hasta accidentes en vías de transporte, inmediatamente se politiza y se pierde objetividad en el análisis. En el panorama doméstico tampoco se percibe que, en el corto plazo, las cosas puedan cambiar.
Pareciera que ya nos encontramos en una guerra mundial. Sólo falta que se declaren abiertamente las alianzas entre países. Por lo demás, ya tenemos conflictos entre varias naciones y posturas amenazantes de algunos de ellos que hacen prever que en cualquier momento los conflictos podrían entrelazarse hasta llegar a una escala global. Al igual que en otros casos, parte del problema es que cada país se autoproclama como parte de “los buenos” y se opone a “los malos”. Todos dicen lo mismo. ¿A quién creerle?
La última Conferencia de la Partes (COP 30) dejó entrever que no se están dando pasos que permitan, ya no reducir sino evitar que sigan creciendo, la emisión de gases de efecto invernadero y con ello el calentamiento global. En definitiva, no se están tomando acciones que combatan este problema. Tal vez tendremos que esperar a que en el mundo entero la población más vulnerable caiga muerta en las calles, y se cuenten por millones, antes de tomar medidas que realmente tengan impacto.
En el panorama interno también hay mucho por hacer. La 4T debe dar resultados reales ya no sólo en política salarial, que no es poca cosa, sino en otros temas relevantes como es el combate a la corrupción e inseguridad. Si esto no ocurre, la probabilidad de permanencia en el año 2030 será muy baja.
2026 comenzó con un sismo que cimbró a varios estados. Al momento de escribir estas líneas el saldo es casi blanco. Los movimientos telúricos ayudan a liberar tensión de la corteza terrestre. Es mejor tener muchos temblores pequeños que uno grande que podría ser devastador. Ojalá que lo mismo ocurra en otros terrenos, y que las fricciones que se tienen en el país, y en el mundo, sirvan para evitar conflictos mayores y que el año que comienza sea mejor que el que se fue.

