EU y su crisis de los opiáceos

Daniel Cabeza de Vaca Hernández

El fentanilo es el opiáceo que desplazó a la heroína y a la cocaína en el mercado ilegal de los Estados Unidos por su bajo costo, fácil fabricación y distribución. Un problema adicional es su gran capacidad adictiva y que combina bien con toda clase de opiáceos, además de que, por ser un medicamento analgésico de uso generalizado, es imposible su prohibición.

Este producto le ha generado al crimen organizado, rápidas y cuantiosas ganancias, a costa de muchas vidas humanas. Por su gran poder analgésico, el fentanilo soporta muchos cortes, pero si el traficante no sabe manejar el producto puede ser fatal para quien lo consume.

Se afirma que a través de las fronteras de nuestro país se transporta el fentanilo hacia los Estados Unidos. China provee de insumos a México y a la vez lo distribuye por medio de “la red oscura de Internet”. La droga llega al domicilio de los consumidores utilizando el servicio postal. El margen de utilidad que genera este producto, cuando es comerciado ilegalmente, es enorme para toda la cadena de producción y distribución; al igual que su poder analgésico, las utilidades que produce son mucho mayores que las generadas por la cocaína y la heroína.

El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación tuvo acceso a miles de reportes de operaciones sospechosas elaborados por instituciones financieras cuando detectan un movimiento fuera del perfil del cliente. El análisis de los reportes evidenció que en la actualidad se siguen moviendo miles de millones de dólares por el mundo, provenientes de la venta de droga, en su mayoría fentanilo.

Nuestro sistema de prevención basado en reportes de operaciones está rebasado y se ha vuelto cada vez menos eficiente. El amplio mercado, la simplicidad de las transferencias internacionales de dinero, los sistemas modernos de pago y circulación de efectivo complican el control y fiscalización de esos recursos.

Los opiáceos naturales requieren de grandes superficies de siembra, agricultores, procesos de refinación, mucha agua y tiempo para obtener el producto. El fentanilo se produce en pequeñas fábricas, con pocos operadores, algunos precursores químicos, y producen un opiáceo cien veces más poderoso que los naturales. La cocaína y la heroína requieren de muchos recursos y mano de obra para su producción y el fentanilo se fabrica como un medicamento barato. Prácticamente todo es ganancia.

La llamada crisis norteamericana de los opiáceos afecta terriblemente a México. Los cuantiosos recursos que genera, han fortalecido la capacidad corruptora y de fuego de los cárteles. Las drogas sintéticas están desplazando a la heroína producida en Guerrero y Michoacán, generando aún más pobreza a los agricultores. Mucha de esa heroína y cocaína ahora se queda en nuestro país y esos grupos delincuenciales la tratan de vender aquí, generando un problema grave de salud pública e incrementando la violencia, ya que se están disputando los territorios para la venta de sus narcóticos.

Los norteamericanos nos responsabilizan de todo el fentanilo que llega a su país, aunque sea de producción china. Hace bien el Presidente de México en controlar militarmente nuestros puertos y combatir ese contrabando, pero se requieren más medidas, para que no seamos nosotros los que paguemos, otra vez, las consecuencias de la nueva guerra que está librando nuestro vecino.

Exconsejero de la Judicatura Federal
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