Las propuestas presentadas por las candidatas a la presidencia respecto a la seguridad reflejan una continuidad de enfoques previos, sin abordar las raíces profundas de la violencia, criminalidad e inseguridad que asolan nuestro país. La Delincuencia Organizada (DO) ejerce control sobre diversas regiones, infiltrándose y corrompiendo numerosas corporaciones policiales y autoridades locales a lo largo del territorio nacional. Mediante el uso de violencia homicida, el tráfico de personas, la extorsión y otros, estas organizaciones imponen su ley. Actualmente, buscan generar bases de apoyo social y dominar la economía en su totalidad. El desafío que enfrentamos trasciende a la seguridad pública o ciudadana; se trata de una amenaza directa a la integridad del Estado Mexicano, que demanda una respuesta a la altura de la gravedad del problema.
La lucha contra la DO es una responsabilidad del Estado, involucrando no solo al Gobierno Federal y a las administraciones locales, sino también a la sociedad civil y a todas las entidades del Estado. Es imperativo no politizar esta batalla durante el periodo electoral, ya que esto podría traer consecuencias desastrosas. Además, es crucial no reducir este problema a una cuestión meramente de seguridad pública o de salud y adicciones. Las estrategias basadas en la prevención, inteligencia y programas sociales no han sido ni serán suficientes para contener a la DO.
El compromiso que las candidatas a la Presidencia pueden ofrecer es enfrentar decididamente a la DO, utilizando todos los medios legales disponibles y liderando una cruzada nacional contra este flagelo. Un paso fundamental es el rechazo categórico a cualquier forma de vinculación o tolerancia de autoridades estatales o municipales con el crimen organizado. Resulta alarmante que, hasta la fecha, este compromiso no haya sido formalizado mediante un acuerdo escrito que exija a los equipos de campaña y a los propios candidatos rechazar el financiamiento procedente del narcotráfico y perseguir legalmente a aquellos que sean hallados culpables de aceptar fondos de organizaciones criminales.
Las candidatas deben promover el respeto al Estado de Derecho y desarrollar una estrategia clara para liderar y movilizar a la ciudadanía en la lucha contra el crimen, incentivando la cultura de la denuncia y la participación en la supervisión de las autoridades de seguridad en todos los niveles de gobierno. Es crucial fomentar la transparencia, la rendición de cuentas y la inclusión de la sociedad civil en los procesos de vigilancia y control de las actividades de seguridad.
La experiencia de Italia en su combate contra la mafia sirve de modelo, demostrando la importancia de involucrar a la sociedad en la erradicación de la criminalidad, desmantelando la percepción de beneficio alrededor de los delincuentes y mostrando el daño que causan al Estado y a la economía. Si la próxima presidenta no asume un compromiso firme contra la DO, esta seguirá expandiéndose y consolidando su poder.
Fue un error hablar de guerra contra el narcotráfico, ahora no hablemos de buscar la paz frente a los grupos criminales, hay que aplicarles la ley. México requiere aprender a vivir haciendo suya la cultura de la legalidad, sociedad y autoridades se deben comprometer a respetar las leyes, y el poder público a enfrentar a la DO y encarcelar a los delincuentes.
Exclusivas
Experiencias El Universal“Off The Record” tercera edición: desayuna junto a Carlos Loret de Mola
Experiencias El Universal4 destinos de ecoturismo en Veracruz para conectar con la naturaleza
Experiencias El Universal7 restaurantes gourmet en CDMX con descuentos exclusivos para socios de Club EL UNIVERSAL
Experiencias El Universal





