En México, hablar de la salud de las mujeres es hablar de una aparente contradicción que no podemos ignorar. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la esperanza de vida de las mujeres alcanza los 79 años, frente a los 72.6 años de los hombres. Sin embargo, esa mayor longevidad viene acompañada de una realidad menos favorable: en promedio, las mujeres pasan hasta 16.8 años de sus vidas con problemas de salud, frente a los 13.7 años de los hombres.

Estos datos plantean una reflexión urgente: la verdadera meta no es únicamente vivir más, sino vivir mejor. Y para lograrlo, urge un cambio de enfoque en salud: pasar de la atención reactiva a una cultura de la prevención activa con hábitos saludables; y hacia una detección y atención temprana de los padecimientos.

Hoy, las principales causas de muerte entre las mujeres mexicanas –enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer– comparten un denominador común: en gran medida, son prevenibles o controlables si se detectan a tiempo. Aun así, los datos muestran que seguimos llegando tarde. Factores como el sobrepeso y la obesidad, que afectan a alrededor del 75% de las mujeres adultas en el país, incrementan significativamente el riesgo de desarrollar estas enfermedades.

A ello se suma un desafío estructural: la limitada cobertura de programas de detección. Por citar un ejemplo, de acuerdo con datos de la OCDE, solo dos de cada diez mujeres en México acceden a pruebas de detección de cáncer, lo que evidencia una brecha crítica entre el conocimiento médico disponible y su implementación efectiva. En el caso de la diabetes, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2022, la prevalencia de diabetes en el país es del 18.3% en adultos: 12.6% a 12.8% de ellos tienen un diagnóstico conocido, mientras que 5.2% a 5.8% desconoce su diagnóstico, lo que incrementa el riesgo de complicaciones graves.

Este panorama exige replantear la manera en que entendemos la salud de mujeres y niñas. La Organización Mundial de la Salud (OMS), recuerda que la salud femenina está influenciada por diversos factores biológicos y sociales. Durante décadas, el enfoque ha sido casi exclusivamente en la salud reproductiva –un pilar fundamental– pero el perfil epidemiológico actual exige una visión más amplia e integral, donde la salud cardiometabólica y hormonal ocupen también un lugar prioritario.

Uno de los principales aprendizajes de años recientes es que la salud de las mujeres no se puede fragmentar. El sistema endocrino, el metabolismo y el sistema cardiovascular están profundamente interconectados, configurando un entramado que evoluciona a lo largo de la vida de las mujeres. Ignorar esta interdependencia no solo limita la efectividad de las intervenciones médicas, sino que retrasa diagnósticos que podrían cambiar el curso de una enfermedad.

En este sentido, la prevención debe comenzar mucho antes de la aparición de los primeros síntomas. Como ha señalado la comunidad médica, la vigilancia de factores de riesgo cardiovascular debería iniciarse desde la adolescencia. La hipertensión, la dislipidemia y la resistencia a la insulina son condiciones que pueden desarrollarse silenciosamente durante años. No es casualidad que las enfermedades cardiovasculares sean hoy la primera causa de muerte en mujeres mexicanas, incluso por encima de otros padecimientos ampliamente visibilizados.

De hecho, la evidencia es contundente: por cada mujer que fallece por cáncer de mama en México, 13 pierden la vida a causa de una enfermedad cardiovascular. Este dato no solo revela una brecha en la percepción del riesgo, sino también una oportunidad clara para intervenir de manera más temprana y efectiva.

El enfoque de ciclos de vida permite dimensionar mejor estos desafíos. Desde la adolescencia, trastornos como el síndrome de ovario poliquístico (SOP) pueden ser una primera señal de alteraciones metabólicas futuras. En la etapa reproductiva, el control de la función tiroidea y la glucosa gestacional son clave, no solo para la salud materna, sino también para prevenir el riesgo de obesidad y enfermedades metabólicas en la siguiente generación.

Por otra parte, el climaterio –periodo de transición natural en la vida de la mujer que marca el paso de la etapa reproductiva a la no reproductiva– y la menopausia representan una transición crítica que, con frecuencia, sigue rodeada de desinformación; mientras que al llegar a la adultez mayor, muchas condiciones pasan desapercibidas por considerarse “naturales” del envejecimiento. Sin embargo, síntomas como la fatiga, los cambios de ánimo o las alteraciones metabólicas pueden estar relacionados con padecimientos como el hipotiroidismo. Por ejemplo, según datos de la OMS, 10% de la población mundial tiene algún tipo de padecimiento tiroideo, pero 60% desconoce su diágnóstico.

Frente a este panorama, el reto es claro: avanzar hacia un modelo de salud centrado en la prevención integral, donde cada etapa de la vida represente una oportunidad de intervención oportuna. Esto requiere no solo de fortalecer la infraestructura y el acceso a servicios, sino también transformar la cultura de la atención médica.

En el marco de la tercera edición del Foro de la Salud Cardiometabólica para las Mujeres, que organiza Merck México en el contexto del Mes de la Mujer, especialistas coincidieron en la necesidad de visibilizar padecimientos históricamente subestimados en las políticas públicas, como las enfermedades cardiovasculares y los trastornos asociados a la menopausia.

Desde la perspectiva de la industria farmacéutica, nuestro compromiso va más allá del desarrollo de tratamientos innovadores, también trabajamos activamente en la concientización sobre padecimientos, el fortalecimiento de capacidades médicas y en impulsar políticas públicas que prioricen la detección temprana y el acceso equitativo a la atención.

Con este objetivo, este 2026 lanzamos como cada año la campaña “Mide tu Tiroides”, la cual invita a las personas a realizar un test en línea para saber si se encuentran en riesgo de tener algún padecimiento tiroideo, y generar conciencia sobre la importancia de visitar a un especialista para una detección oportuna. La campaña se llevará a cabo del 26 de abril al 3 de mayo, y este año buscamos además –en colaboración con el Estado de Aguascalientes en el marco de la Feria de San Marcos– romper el Record Guiness de mayor números de tests sobre factores de riesgo de tiroides realizados en línea, con la meta de alcanzar más 32,000 participantes, generando así un impacto positivo en la prevención y atención temprana de este padecimiento, que afecta mayoritariamente a las mujeres.

La salud de las mujeres no es solo un tema médico: es un reflejo del desarrollo, la equidad y el futuro de nuestro país. En este sentido, es fundamental la colaboración estrecha entre autoridades, profesionales de la salud, industria y sociedad civil para cerrar las brechas existentes y garantizar que las mujeres no solo vivan más años, sino que lo hagan con salud, bienestar y calidad de vida.

Director General de Merck México

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), , 2025.

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), , 2025

INSP, , 2023.

OCDE, , 2023.

Gobierno de México, INSP, , última actualización 25 de julio de 2024.

Organización Mundial de la Salud, , 2018.

Gobierno de México, 25 de mayo de 2022.

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