Todos los mexicanos somos iguales en la platónica teoría hasta que conocemos casos como el que ventiló el periodista Claudio Ochoa en este periódico hace unos días sobre el hijo del secretario Marcelo Ebrard, quien entre 2021 y 2022 se hospedó a todo lujo en la sede de la embajada de México en el Reino Unido.
Esto nos recordó que por esas fechas pandémicas, esta sección estaba ocupadísima en reportar cómo estudiantes mexicanos que cursaban posgrados en el extranjero se quedaron varados y sin recursos gracias a las tremebundas acciones de la entonces titular del extinto Conacyt, la inolvidable María Elena Álvarez-Buylla. Para más señas, una de las comunidades más afectadas por aquellas reducciones de gastos, recortes y retrasos en el pago de becas, fueron los jóvenes estudiantes mexicanos becados en el Reino Unido.
No sabemos si el joven Marcelo Patrick Ebrard Ramos fue enviado con una beca Conacyt a estudiar su maestría, pero lo que sí nos queda claro es que mientras a él la embajadora Josefa González Blanco lo trataba “como a un hijo” en nuestra sede diplomática en Londres, otros muchachos mexicanos se tenían que rascar con sus propia uñas para salir adelante del problemón que les creó la precarización de los programas de becas para estudios en el extranjero... Cosas de la 4T. (Escríbanos a columnacrimenycastigo@gmail.com)

