La secretaria de Cultura grita mucho e informa poco. Lo pudimos comprobar hace unos días, cuando, somnolienta, desinformada y de muy mal humor, salió a tratar de aclarar en el programa de radio de Gabriela Warkentin lo que le ordenó su jefa, la presidenta Sheinbaum: ¿qué pasará con la Colección Gelman? Y fracasó en su encomienda una vez más. La falta de iniciativa y claridad con que encabeza su oficina dejó que un banco español le informara al pueblo de México acuerdos sobre una colección que es de interés nacional, enfatizando que el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura tiene una legislación “flexible” sobre el patrimonio que debe proteger aunque éste sea privado… Que esto se dijera sobre la Colección Gelman, cuya historia en las últimas tres décadas es ejemplo insignia en el ámbito de la cultura de la ausencia de certeza jurídica en este país y de la cuestionable función pública de gobernantes, funcionarios y jueces, por supuesto que causó mucha preocupación. La secretaria Curiel informó poco, pero echó mucha bronca “a los que están súuuuper preocupados” por la colección Gelman, en sus propias palabras… Nos cuentan que, curiosamente, entre quienes en serio están muy preocupados y también muy frustrados por todo lo que ha suscitado esta falta de comunicación, es la familia Zambrano, dueña de la colección. Hoy, en esta sección, publicamos importantes datos que nos han hecho llegar personas cercanas a los coleccionistas regiomontanos: aseguran que la colección es suya, adquirida a Robert Littman, a quien reconocen como anterior propietario legítimo (del “haiga sido como haiga sido”, ellos al parecer se desentienden); que Santander será sólo administrador de la colección; que el convenio con el banco español y la Secretaría de Cultura contempla hasta dos periodos de 5 años consecutivos para que las obras con declaratoria de patrimonio estén fuera del país, pero que en ese tiempo habrá itinerancia de las obras por México y el extranjero… Si todo esto es verdad, la Colección Gelman está en manos de mexicanos y podrá estar en itinerancia en México y en otros países hasta por diez años. Habrá que verificar, en los documentos que queden públicos, si todo esto es correcto. Lo que no es correcto son los demás puntos oscuros en la historia de la colección. Seguiremos informando… Escríbanos a columnacrimenycastigo@gmail.com

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