El boletín oficial dice que el 21 de marzo el cantante de regional Carin León inauguró el Circuito Nacional de Festivales por la Paz en Tijuana, Baja California, “sin precedentes con un concierto que reunió a miles de asistentes de ambos lados de la frontera, en una noche en la que el espacio público se convirtió en punto de encuentro, celebración y convivencia comunitaria”. Medios locales señalan que Carin León tuvo menos de 10 mil asistentes para un evento con mucha promoción, realizado en la Plaza Monumental de Playas de Tijuana, que quedó por debajo de lo esperado. La prensa local añadió que la Cámara Nacional de Comercio de Tijuana criticó los resultados del evento. Pero el boletín dice que el Circuito de Festivales por la Paz registró, en sus primeras jornadas en Tecamac y Tijuana (el Eurojazz del Cenart es mencionado también), una asistencia de más de 260 mil personas. Esto sucede con un artista que dijo, hace tiempo, en un concierto, que se le antojaba consumir drogas. En redes sociales la gente cree que fue un desatino elegir una sede que es poco accesible y en la que el público puede padecer el tráfico y las horas pico de la ciudad. Pero más grave aún es que ven a un partido fragmentado, que sigue la línea de la simulación antes de atender los asuntos prioritarios de seguridad. La apuesta por el montaje parece ser la línea común en un proyecto que no deja de recordar al discurso del programa de televisión México canta por la paz y contra las adicciones. ¿Será que después de este concierto Tijuana, catalogada como una de las ciudades más violentas del mundo, halló algo de tranquilidad? Escribanos a columnacrimenycastigo@gmail.com

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