Con la noticia de que la valiosa colección Gelman pasó a manos de la familia Zambrano, que acordó que Fundación Banco Santandar la gestione desde España, nos surgen muchas dudas: autoridades de Santander confían en que INBAL será “flexible” con respecto a permisos de exportación de obras protegidas por la ley mexicana por la figura de Declaratoria de Monumento Artístico, que prohíbe la exportación, a menos que sea temporal para una exhibición.

¿Qué habrá ocurrido en las negociaciones que ahora se sienten tan confiados de que la aplicación de la ley será distinta con ellos? En la conferencia de prensa, reportan diarios españoles, se reveló que las intenciones son que la colección de arte tenga una “presencia permanente, pero dinámica” en su nuevo edificio en España. ¿Cómo será esto posible si uno de los puntos relevantes de la declaratoria es prohibir la salida definitiva o prolongada de las obras de grandes artistas como Frida Kahlo y Diego Rivera al extranjero y por ello procura su repatriación? ¿Será que presenciamos un movimiento inédito en las colecciones de arte mexicano moderno? Y a propósito de todo esto, ¿cuándo sabremos quién intentó sacar de México obras con declaratoria para venderlas en Nueva York sin notificar a las autoridades?

Recordemos que ese caso quedó sin conclusión. ¿El INBAL aplicó la misma “flexibilidad” de la que presume Santander que gozará y por eso no hubo mayores consecuencias...? No sería nada soprendente pues ya van varios casos relacionados con el patrimonio artístico en los que el INBAL guarda silencio ante los intereses privados.

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