El 2026 será un año importante para México, debido a uno de los eventos más representativos en materia deportiva: la Copa Mundial de Futbol, que coloca al país como una de las naciones sede, junto con Estados Unidos y Canadá. Y en medio de todo ese espíritu pambolero parece que el INAH quiere sacarle provecho a las oleadas de turistas que visitarán México para ver los partidos, y es que desde el 1 de enero los museos y zonas arqueológicas tienen nuevas tarifas. La más notoria es el cobro de 210 pesos a los visitantes extranjeros a algunos de los recintos más importantes del país, como el Museo Nacional de Antropología, el Castillo de Chapultepec y el Museo del Templo Mayor. Para los mexicanos el costo ahora es de 105 pesos, un incremento de 5 pesos respecto a 2025. Lo mismo pasa con zonas arqueológicas como Teotihuacan, Calakmul, Palenque y Monté Albán, que también ya cobran 210 pesos a los extranjeros y 105 a nacionales. En medio de estos ajustes (que por supuesto también golpean el bolsillo de los mexicanos, especialmente aquellos que acuden a los museos y sitios arqueológicos en familia) cabe preguntarse qué uso se le dará a todo este dinero autogenerado. ¿Realmente llegará algo de ese recurso extra al INAH para, por lo menos, realizar algunos paliativos que mejoren el estado de abandono de los recintos y zonas arqueológicas?, ¿o será que la Secretaría de Hacienda lo contempla ya para otros fines? Lo que es una realidad es que hoy tanto la investigación como el mantenimiento en el INAH están en un punto sumamente crítico. Escríbanos a columnacrimenycastigo@gmail.com.

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