Nos alertan que el (GTM), que se ubica en Puebla y que ayudó a obtener la primera imagen de un agujero negro al formar parte de un proyecto internacional, está a punto de dejar de funcionar por falta de fondos. Nos cuentan que sólo tiene recursos hasta el 31 de agosto, ya que el fideicomiso que los maneja, el FORDECYT, se extinguió por el decreto presidencial. De concretarse esto, en el nombre de la austeridad varias personas se quedarán sin trabajo y la ciencia mexicana perderá un importante logro internacional. Para sumar al problema, nos dicen que el ambiente de intimidación que ha impuesto el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencia y Tecnología (Conahcyt) en la comunidad científica ha causado que nadie quiera ya alzar la voz ante esta preocupante situación.

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La plataforma Rizoma no da una

El Conahcyt vende gato por liebre con la plataforma Rizoma. En este portal, los aplicantes a la convocatoria del (SNI) deben actualizar su currículum. En un tweet, su directora, María Elena Álvarez-Buylla, indicó que, con esta herramienta, “el Conahcyt se compromete a facilitar la postulación”. Sin embargo, el pasado 15 de junio, que era el último día de la convocatoria, aumentó el estrés entre los investigadores que señalaron fallas técnicas, caídas de la página y dudas generadas por el mal diseño del sitio. Y ante esos problemas indicaron que sí o sí Conahcyt debía dar prórroga para aplicar a la convocatoria del SNI. En medio de esta situación, el Consejo sí dio cinco días más de prórroga, hasta hoy, 21 de junio, pero los investigadores han seguido lidiando con problemas. Por ejemplo, no sabían si una vez enviada su aplicación recibirían acuse de recibo. La caótica Rizoma, “plataforma informática pública, soberana y disruptiva”, ha resultado ser un reflejo de la administración actual: más bulla que resultados.

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