Nos cuentan que después de que David Hernández Bretón botó a la Orquesta Filarmónica de Sonora para irse a dirigir la de Puebla, quién sabe por qué en silencio y casi sin avisarle a nadie, las cosas se pusieron complicadas en Sonora: en la OFS quedó, ya se sabe, Héctor Acosta como director titular. Acosta, exasistente de Hernández Bretón, es joven, talentoso, se prepara y tiene mucho entusiasmo, pero nos dicen que a ciertos músicos les gustaría ver que la persona que lleva la batuta tuviera más tablas y colmillos. Además se dice mucho que Beatriz Aldaco, directora del Instituto Sonorense de Cultura, tiene a Acosta entre ceja y ceja y si pudiera lo correría, prueba de ello fue que el joven se le acercó a la funcionaria para pedirle los recursos del viaje que la Filarmónica debe hacer al Cervantino, y a pesar de que Sonora es el Estado invitado, Aldaco le respondió que no, por lo que el joven músico aplicó para un apoyo federal que sí obtuvo. Ahora dicen que Aldaco hizo tremendo coraje porque con este recurso conseguido se le va a hacer más difícil despedirlo.
Dos meses sin justicia para Maximiliano
Hoy se cumplen 65 días del asesinato del bailarín Maximiliano Corrales, y parece que la tibieza, la falta de respuestas, es el mayor compromiso de las autoridades ante un crimen que nunca debió suceder. La comunidad artística lanza preguntas y no quita el dedo del renglón: ¿Qué se necesita para que la Fiscalía responda y capture a quienes le arrebataron la vida a Maximiliano? Saben que persisten la impunidad y la injusticia.
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