Hoy hablaremos de un pleito de perros, pero nada que ver con intrigas artísticas ni sindicales ni broncas en la burocracia cultural. Nos referimos a la perronovela que los chilangos atestiguamos desde hace unos días debido a la disputa entre el Refugio Franciscano para animales de Cuajimalpa y la Fundación Haghenbeck, aderezada por la extraña intervención de las autoridades de la Ciudad de México en este conflicto. Para algunos, el desalojo de los animales de su refugio ha sido una acción para protegerlos del maltrato. Para otros, los animales eran un estorbo para que se pudiera disponer de un predio que vale una fortuna. Había que echarlos y cerrar el refugio para vender el terreno a pesar de que el difunto filántropo Antonio Haghenbeck dejó estipulado en su testamento que el lugar no puede venderse y que debe ser destinado como refugio para animales. El filántropo confió en la buena fe de sus sucesores y en que no se cumpliera aquello de que “Quien deja herencia deja pendencia”, como decían las abuelas...¿Qué tiene que ver ese drama perruno con esta columna cultural? Lo explicamos: todo este asunto nos ha recordado vivamente el morrocotudo conflicto entre los responsables de Fideicomiso Dolores Olmedo y los habitantes de Xochimilco. Dolores Olmedo, una rica filántropa, decide donar generosamente al pueblo de México una propiedad en La Noria para que sirva como refugio de espectaculares colecciones de arte y objetos arqueológicos, muebles, una biblioteca, alhajas y también, por cierto, perros xoloitzcuitles, pavorreales, patos y sus descendientes… Además, ordenó que el museo no debía cambiar de nombre ni salir de Xochimilco, todo detallado en una escritura notariada que esta sección publicó hace algún tiempo... Sin embargo, los herederos de doña Lola Olmedo cerraron el Conjunto La Noria, en 2021 anunciaron una confusa (e ilegal) mudanza del patrimonio donado al pueblo de México hacia Chapultepec y, contra la voluntad de la filántropa, fue modificado integralmente el Fideicomiso Museo Dolores Olmedo Patiño para disponer a modo de un legado a la nación, alegando que el fideicomiso es un asunto privado... Desde entonces, habitantes de Xochimilco apoyados por destacados miembros de la comunidad cultural están en pie de lucha para que no sean despojados de su patrimonio cultural. Y llegamos a 2026 en la calma chicha, con el amago latente de que se consume el atropello a la disposición de Dolores Olmedo y al ordenamiento jurídico, y con las autoridades de la alcaldía Xochimilco, de la capital y de Nacional Financiera y de la Secretaría de Hacienda extrañamente omisas ante las irregularidades documentadas. Extrañas omisiones de autoridades como en el caso del Refugio Franciscano…Hace unos días, el museo anunció que habrá una reapertura este año con motivo del Mundial de Futbol. No sabemos si es una jugada limpia o si sólo es una finta antes de meter gol, cuando, pasado el Mundial, los descendientes de Dolores Olmedo quizá decidan reactivar el conflicto, cerrar definitivamente el museo, trasladar las obras a Chapultepec y disponer del Conjunto La Noria para otros fines. ¿Detrás de esto habrá también la intención de plantear un negocio inmobiliario en el futuro en el cada vez más gentrificado Xochimilco? Veremos. (Escríbanos a columnacrimenycastigo@gmail.com)

