Con el año nuevo llegan los grandes propósitos: hacer ejercicio, escribir un libro sobre la grandeza de México, subirse al Tren Maya... En la Secretaría de Cultura federal arrancaron el año con ganas de abrir mercados internacionales a la producción artesanal del país. Así que la secretaria Claudia Curiel y la subsecretaria Marina Núñez se levantaron tempranito para asistir hace unos días a la gran Reunión de Titulares de Embajadas y Consulados. Hablaron ante la crema y nata del servicio exterior mexicano acerca del “patrimonio cultural como raíz y proyección de México”, la cooperación internacional, expusieron novedades sobre la protección al “patrimonio vivo de México” y alentaron a que haya interés y apoyo de los diplomáticos para que logren abrir mercados internacionales a la producción artesanal. Todo súper bien, todo súper padrísimo hasta que comenzó a circular una carta dirigida a la presidenta Sheinbaum de parte de personal del Servicio Exterior Mexicano. En este caso no se trata de la burocracia dorada del servicio exterior sino de las fuerzas vivas que hacen posible (o más bien lo imposible) para que las cosas funcionen en las representaciones de México en el extranjero. Y así nos enteramos de que la tropa de los consulados y las embajadas pide auxilio para sobrevivir con salarios insuficientes en ciudades y países donde los precios están por las nubes. Y la mayoría de ellos no procede de adineradas familias como los Limantour, los López Beltrán y los Noroña para vivir con sus salarios congelados desde hace 25 años... Piden ayuda para pagar rentas, colegiaturas y el súper, y el colmo, claman para que les paguen la nómina y las prestaciones a tiempo… Uf. Y esta columna insensible e inoportuna se pregunta cómo andarán, en medio de ese desastre del bienestar, los recursos para la cultura en las embajadas y consulados… Nos lo imaginábamos… Así que, ante esto, cuando Claudia Curiel y Marina Núñez hablan de abrir nuevos mercados internacionales para las artesanías mexicanas, nosotros más bien nos imaginamos al personal diplomático vendiendo, en un carrito como el de las farmacias del Bienestar, papel amate en Venice Beach, suéteres de Chiconcuac en la Gran Vía o monederitos tejidos de los Altos de Chiapas en los mercaditos de París. Así matan dos pájaros de un tiro: incrementos en los complementos salariales y fomento al comercio exterior en el ramo artesanal. Voilá. Síganos en 2026 en esta, su gustada columna, para más soluciones a los apasionantes problemas del Bienestar… (Escríbanos a columnacrimenycastigo@gmail.com)

