En el sector de la música y la formación profesional de ese arte en México, existen cinco planteles de altísimo nivel y referencia internacional: el Conservatorio Nacional de Música, la Facultad de Música de la UNAM, la Escuela Superior de Música del INBAL, la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey y la Escuela Ollin Yoliztli, que depende del gobierno de la Ciudad de México y, por lo mismo, está agonizando.
Su nombre significa “Vida y Movimiento” en náhuatl. El proyecto comenzó en la década de los 70, cuando el entonces Departamento del Distrito Federal impulsó la creación de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México. Para 1986, ya era una realidad como escuela de formación que a lo largo de los años se ha caracterizado por el nivel de ejecución instrumental y orquestal. Desde edades muy tempranas, por ahí han desfilado numerosos músicos que hoy integran las principales orquestas en el país y en instrumentos como piano, violín, viola, guitarra, percusiones, canto y dirección, entre otros.

El problema es que hoy, especialmente desde la llegada de Clara Brugada al poder, este referente está en crisis por la falta de atención presupuestal. Mientras el gobierno gasta millones de pesos en conciertos gratuitos en el Zócalo, bajo el argumento de promover la cultura, uno de sus centros de florecimiento se cae a pedazos, literalmente.

Tuve acceso a testimonios e imágenes del estado en que se encuentran las instalaciones del centro cultural, además de los instrumentos. Abundan las goteras, al grado que en los pisos ya es necesario colocar una decena de cubetas, recipientes y trapos para contener el agua. Poco a poco, los plafones han colapsado y los que resisten están llenos de hongos y humedades. Atriles e instrumentos de percusión aparecen arrinconados ante la necesidad de mantenerlos alejados del agua. La situación es condenable en cualquier edificio público, pero más aún en un espacio donde los llamados músicos de aliento están vulnerables a enfermedades respiratorias y alérgicas.

Los daños no solo están en la infraestructura física. Estudiantes e integrantes de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México que hablaron para esta columna denuncian el congelamiento de 27 plazas dentro de la misma, lo que merma su operación y funcionamiento.

La situación ya alcanzó tal nivel que los propios integrantes de la Orquesta Filarmónica han comenzado a incluir en sus presentaciones una pausa para expresar sus inconformidades y necesidades ante la audiencia. A inicios de marzo y frente al público denunciaron los problemas descritos anteriormente, más la operación de una planta de luz generadora de gases tóxicos en medio de las interrupciones al servicio.


¿Y la flamante secretaria de Cultura, Ana Francis? Lo de ella es estar en la bohemia privada.

Stent:
“El Chapo” no está escribiendo las cartas que le han atribuido en semanas recientes. En el gobierno mexicano tratan de averiguar quién está detrás y si la intención es mandar algún mensaje oculto.
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