Atención a salud mental y adicciones ante la nueva realidad

Carmen Fernández

A la fecha, han pasado 18 meses desde que la Organización Mundial de la Salud caracterizó a la COVID-19 como una pandemia. A lo largo de este tiempo, la humanidad ha enfrentado innumerables retos y hemos sido testigos de escenarios desfavorables que han impactado el ámbito laboral, social, académico y personal como resultado de la expansión del virus y las medidas adoptadas para su mitigación como el aislamiento y el distanciamiento social. En esta época, también hemos sido testigos de un importante incremento de los problemas de salud mental, violencia familiar y del uso de drogas, de hecho, se visibilizó como nunca antes el papel de la salud emocional como un componente fundamental del bienestar de las personas. Ahora bien, han sido meses que han dejado en evidencia muchas de nuestras vulnerabilidades como especie y sociedad, pero también ha sido un periodo donde ha aflorado nuestra resiliencia, esa capacidad de adaptarnos a situaciones adversas con resultados positivos. Es justamente en el contexto de esa facultad de adaptabilidad, que Centros de Integración Juvenil (CIJ), aunque mantuvo en operación la red de 120 Unidades de atención, adecuó sus servicios a diversas plataformas virtuales y llegó a 925 municipios del país; hoy el 80% de pacientes se atienden por internet y todos los programas de prevención ya están adecuados a modalidades virtuales, y más recientemente híbridas. El mes pasado se organizó el 21º Congreso Internacional en Adicciones, “Atención de Salud Mental y Adicciones ante una nueva realidad” bajo modalidad virtual. En dos días de transmisión, este evento fue seguido por más de 21 mil personas y contó con la participación de especialistas de más de 20 países de todo el mundo y múltiples organismos internacionales.

Se presentó la evidencia más reciente y mejores prácticas en el campo de la salud mental y consumo de drogas, haciendo un énfasis particular, en la forma en la que nos hemos adaptado para dar respuesta a los retos que ha traído consigo la pandemia. Es así que, para este evento, se conformaron 13 paneles de trabajo que fueron presididos por académicos, investigadores, representantes de organizaciones civiles, especialistas en programas y políticas públicas, comisiones antidrogas, grupos de cooperación internacional y otros adeptos en el tema. En dichos espacios virtuales, se tocaron temas que toman en cuenta la complejidad del fenómeno del consumo de drogas, como aspectos de genética y de neurociencias, donde con gran maestría, investigadoras e investigadores mexicanos de renombre hablaron del papel de la herencia en el desarrollo de una adicción, informando de los genes que hacen a las personas mas vulnerables al consumo de alcohol, tabaco y otras dogas. Presentaron evidencia de cómo la vulnerabilidad genética en sí misma no es condición para la adicción ya que confluye con la epigenética, es decir, como el contexto influye en la formación y desarrollo de los individuos, como el ambiente familiar y social en el que se desenvuelve una persona puede llevar a la expresión de genes que favorecen el desarrollo de problemas por consumo de sustancias, o por el contrario, puede proteger a la persona y evitar la aparición de una dependencia. A su vez, hubo oportunidad de escuchar las experiencias sobre modelos preventivos del consumo de drogas, de la mano de expertos nacionales e internacionales, donde de manera muy atinada se abordaron no solo los programas presenciales, sino también los de carácter virtual, que se han convertido en una herramienta imprescindible frente a la nueva realidad.

Este mismo espacio, se convirtió en el escenario para hablar sobre el panorama cambiante de la mariguana, así como para esclarecer conceptos erróneos sobre los derivados de cannabis, lo cual, cobra vital relevancia en México en el contexto de la regulación de esta sustancia.

También, se presentó un panel para tratar aspectos como la calidad de los servicios terapéuticos, donde se enfatizó que la evaluación es una herramienta útil para el mejoramiento de los procesos que redundaría positivamente en la salud de los usuarios de sustancias. Se comentó el importante papel de la telesalud para la salud mental y las adicciones, una forma de prestar servicios médicos a distancia que ha cobrado gran interés, ha sido ampliamente utilizada durante la pandemia y que en el futuro seguirá apoyando en la atención de las personas que usan drogas.

El Congreso Internacional en Adicciones es una oportunidad para visibilizar a poblaciones ocultas que son afectadas por los trastornos de consumo de sustancias, como las niñas, niños y adolescentes que se ven impactados por el uso de drogas de sus padres. También, es la ocasión para hablar de problemáticas particulares como las necesidades de atención de las mujeres usuarias de drogas o los riesgos para poblaciones especificas como la comunidad LGBTTTIQ+. En tanto que permite profundizar en temas que no han sido suficientemente atendidos, como el consumo sexualizado de sustancias, el enfoque de reducción de daños del uso de drogas, la justicia terapéutica o la patología dual.

De manera que, abrir estos espacios para el intercambio de conocimientos y experiencias en materia de salud mental y adicciones, se suma a los esfuerzos por hacer efectivo el derecho a la prevención y atención a la salud mental y de los problemas por uso de drogas. Al mismo tiempo que son una invitación para la reflexión y un área de oportunidad para el desarrollo de modelos de atención con un enfoque comunitario, con pleno respeto a los derechos humanos, que consideren la perspectiva de género y sean sensibles a la etapa de vida de las personas.
 

Si tú o alguien que conoces necesita ayuda, comunícate a la línea telefónica de atención psicológica de Centros de Integración Juvenil, al 55 52 12 12 12, por WhatsApp al 55 45 55 12 12 o a través de mensajería instantánea en Facebook (@CIJ.OFICIAL). Conoce su red de atención y todos sus servicios en www.gob.mx/salud/cij.

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