¿Otra jornada electoral sangrienta?

Carlos Seoane

De septiembre de 2020 a febrero de 2021 se registraron 73 delitos contra aspirantes a cargos de elección, de los cuales 64 fueron homicidios. Ante este panorama, el presidente anunció a principios del presente mes un plan para proteger a aquellos a ocupar más de 21 mil cargos populares a nivel nacional. Sin embargo, el 20 de marzo, la exdiputada panista Ivonne Gallegos, candidata a la presidencia municipal de Ocotlán de Morelos, Oaxaca, fue asesinada mientras circulaba en su vehículo por una carretera de la entidad.

Es sumamente preocupante que, para las elecciones del próximo 6 de junio, el crimen organizado ya haya asomado su rostro para teñir de rojo – nuevamente – las elecciones. Esto no es nuevo, tristemente cada vez es más común y lo vivimos en la pasada elección de 2018 en donde 152 aspirantes, precandidatos, candidatos, alcaldes, líderes de partidos y exfuncionarios perdieron la vida.

Es una buena noticia el que finalmente el gobierno ponga atención a este tema y delineé una estrategia, sin embargo, llama la atención el que no se planteen objetivos claros. El contar con un proyecto no significa que este sea efectivo o que vaya a funcionar, motivo por el cual lo repasaré de manera breve.

Estos son los ocho incisos del plan de protección propuesto por el gobierno federal:

“Hacer un llamado respetuoso a partidos políticos y autoridades electorales para que los candidatos cumplan con los requisitos de ley.”

Reprobado. Esta es una función que el IFE, ahora INE, ha cumplido cabalmente de raíz desde siempre.

“Establecer mesas de trabajo entre la Secretaría de Gobernación, la de Seguridad, los partidos políticos, fiscalías y autoridades locales, para compartir alertas que permitan prevenir y atender casos de registro de candidatos vinculados a la delincuencia organizada.”

Reprobado. Los organismos electorales están obligados a hacer efectiva la presunción de inocencia y garantizar derechos políticos, no se puede negar el registro a alguien presuntamente vinculado a una organización criminal.

“Consultar a los gobernadores la aplicación de la Estrategia, con énfasis en las medidas de protección a personas candidatas amenazadas.”

Reprobado. ¿Consultar la estrategia evitará que agredan a los candidatos? ¿La protección entonces es deber federal, estatal o de ambos? ¿Y si el candidato no es previamente amenazado?

“Reforzamiento de la Estrategia de Seguridad en las entidades federativas y municipios de alto riesgo.”

Aprobado.

“Dar atención a los aspirantes y candidatos amenazados por el crimen organizado, previa apertura de carpetas de investigación y determinación de niveles de riesgo y protección.” Reprobado. Esta ya es una función inherente al sistema de impartición de justicia. Y, al igual que en el inciso No.3, ¿y si no existe amenaza previa?

“Coadyuvar en el blindaje electoral y la coordinación operativa con autoridades ministeriales e instancias competentes, tanto locales como federales.”

Reprobado. Consulté este inciso con otros dos colegas, coincidimos en que la redacción es inentendible.

“Establecer protocolos territoriales especializados, según el nivel de violencia política, incidencia delictiva y riesgos detectados para el proceso electoral.”

Aprobado.

“Evaluar de manera semanal el avance de la estrategia y presentar un informe en el Gabinete de Seguridad Nacional.”

Aprobado. Solo un comentario, faltan 10 semanas para las elecciones, los ajustes deben ser prácticamente a diario, no semanalmente.

En conclusión, el programa de protección llega tarde, está incompleto, resalta acciones inherentes a las funciones del gobierno o de otras organizaciones, no fija objetivos ni indicadores clave de rendimiento (KPI´s), y por último, no asigna ningún recurso extraordinario (léase presupuesto) para lograr su cometido.

Deseo fervientemente estar equivocado, pero si toda la estrategia recae solamente en estos ocho incisos, esta será una jornada más sangrienta que la del 2018.

POSTDATA

Terrible las +200,000 muertes oficiales por el Covid-19, y aún más terrible es que, acorde a los cálculos de matemáticos y expertos que incluyen las muertes en exceso, se reflejan hasta 500,000 fallecimientos. Cuídense mucho en estas vacaciones de Semana Santa, se estima que podrían ser causante de una tercera ola de contagios.

 

Consultor en seguridad y manejo de crisis.
@CarlosSeoaneN
TEMAS RELACIONADOS
Guardando favorito...

Comentarios