Lo que no se mide no se puede mejorar 

Carlos Seoane

El 31 de diciembre del 2020, el gobierno federal informó que los homicidios dolosos habían disminuido un 0.4% respecto al año anterior. Llama la atención que se diera como oficial una estadística incompleta, ya que su total no incluía los datos del último día de mes, ergo, el resultado no puede ser el que se afirma.  
 
No faltará quien diga “¿y por un solo día está mal el dato?”, estadísticamente hablando, la respuesta es un contundente sí. Por otro lado, el Observatorio Nacional Ciudadano se dio a la tarea de revisar el reporte de la Secretaría de Seguridad y la metodología empleada para llegar a ese 0.4% y sus conclusiones son apabullantes: los datos no pueden ser validados ya que no se encuentran en una base de datos pública y abierta, utilizan fuentes de información distintas y desconocidas, no cuentan con una metodología clara y comparan periodos de tiempo que no coinciden. 
 
¿Sirve para algo la información estadística proporcionada bajo estas condiciones? Para el gobierno sobra decir que sí, todos los medios publicaron la nota acerca de una reducción de homicidios dolosos. ¿Sirve para mejorar la seguridad pública en nuestro país?, sobra decir que no. En febrero se tendrá la información del año completo, pero el gobierno pegó primero y la nota que se mantendrá a flote en el período electoral será acerca de la supuesta disminución de los homicidios en el país. 
 
Las estadísticas en materia de incidencia delictiva sirven para la creación y desarrollo de políticas públicas que buscan dar solución a la problemática desde su origen, de ahí la gran importancia que se reflejen resultados con la mayor veracidad y exactitud posible.   
 
Hagamos una analogía que nos ayude a explicar de una forma muy sencilla lo dicho anteriormente. Si estás a dieta…podrás comer sanamente, dormir las horas adecuadas y cumplir con un programa de ejercicio, pero si a la hora de pesarte, el resultado es contrario al esperado, tendrás que hacer ajustes para lograr la meta propuesta, ¿correcto? La báscula es fría y cruel, pero sumamente útil. De igual forma lo son todas las estadísticas generadas por y para el gobierno. 
 
Sin información consistente y de calidad, no hay forma de planear, implementar y evaluar políticas de seguridad coherentes a corto, mediano y largo plazo, ¿Cómo comparar objetivamente el pasado con el presente si los datos son manipulados por motivos político-electorales?  
 
La información en este caso es como la brújula para un navegante, nos dice de dónde venimos, hacia dónde vamos y si lo que estamos haciendo nos lleva, o no, a la dirección deseada. Imaginen una noche sin luna, estrellas y con una brújula descompuesta; solo queda la experiencia del capitán del navío para poder avanzar con los riesgos que ello implica o peor aún, quedarse flotando a la deriva hasta ver nuevamente una señal que nos guíe en el camino. 
 
Fue el físico y matemático británico William Thomson quien dijo: “Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide no se puede mejorar. Lo que no se mejora se degrada siempre”. Estas son palabras que deberían retumbar en la mente de nuestros gobernantes.  
 
México no está en condiciones para que el poder federal utilice la estadística de forma sesgada. Dan a conocer lo que les beneficia y ocultan lo que les perjudica. Este país ha sangrado mucho más de lo que debería por negligencia, complicidad y/o corrupción de autoridades de todos los partidos. 
 
Se deben establecer programas y acciones que se puedan medir y que sean sustentadas en indicadores objetivos y de calidad, que verdaderamente ayuden a dirigir y/o corregir el rumbo. La tarea pendiente de pacificar el país - difícilmente - se logrará en este sexenio, dejar información incompleta, manipulada o inservible para la siguiente administración sería reprobable en todos los sentidos. 
 
Postdata – El periódico Reforma publicó que México registró 71 masacres durante el 2020. Esto significa que, en promedio, tuvimos seis matanzas salvajes de personas por mes en donde murieron cuatro o más personas. Hablar de una reducción en homicidios de un 0.4% (aún de ser cierto), debería darles vergüenza siquiera mencionarlo. 
 
 
 
Consultor en seguridad y manejo de crisis 
 Twitter: @CarlosSeoaneN 

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