¿Hasta cuándo diremos? ¡Basta!

Carlos Seoane

En enero comenzó en Calabria, el mayor juicio contra el crimen organizado italiano en casi 40 años. Conocido como “Rinascita Scott”, el juicio está dirigido contra la familia Mancuso, un poderoso clan dentro de la mafia 'Ndrangheta. Más de 440 personas han sido acusadas de delitos que incluyen homicidio, tráfico de drogas, extorsión, abuso de poder y lavado de dinero. No solo por su tamaño ha llamado la atención, también debido a la gran cantidad de personas que han presentado pruebas y están dispuestas a testificar. Se espera que el proceso dure al menos dos años. 

Lo más impactante de esta noticia es que entre los acusados hay abogados, políticos y empresarios, o sea, no solo los mafiosos, sino también sus indispensables cómplices de cuello blanco. Otro punto relevante es la participación de un testigo protegido (ex mafioso) de nombre Luigi Bonaventura, quien tras cumplir una condena de 10 años, decidió tratar de limpiar su conciencia, y con su ayuda se ha logrado la encarcelación de numerosos miembros del clan criminal.  

A finales del siglo pasado, Italia, ahogada en violencia criminal y corrupción, gritó “¡BASTA!”, y sin importa el color de la bandera política o del portentoso nombre del empresariado, decidieron enjuiciar a quien fuera en cualquier nivel… el famoso “caiga quien caiga” que en México es solo una frase hueca que utilizan los políticos. Aquella fue una decisión en dónde los intereses patrios quedaron por arriba de cualquier interés particular o de grupo.  

Ahora, pasemos a nuestro país con dos casos que podrían llevar a cientos de personas a juicio por hechos criminales.  

La Estafa Maestra – La investigación fue publicada en septiembre del 2017 por el portal Animal Político. Miles de millones de pesos del erario fueron desviados a través de empresas fantasma y universidades públicas para la contratación de trabajos que nunca fueron llevados a cabo. Actualmente, solo hay tres personas en prisión preventiva por estos hechos, una de ellas es Rosario Robles (la joya de la corona), exsecretaria de la Sedatu y Sedesol. Otros siete exfuncionarios han sido acusados, pero ninguno por delitos graves. 

En poco más de dos años, los resultados para este caso han sido paupérrimos y con un profundo sesgo político en contra de la exsecretaria que entorpece la supuesta independencia del organismo investigador. ¿No pensarán que solamente una decena de personas lidereados por la señora Robles lograron llevar a cabo semejante operación, verdad? Tristemente, todo este proceso se constituye alrededor de un interés particular sobre el interés de la patria. 

El caso Odebrecht – Esta empresa brasileña dedicada a la construcción repartió sobornos a funcionarios de 12 países (México incluido) por valor de casi 800 millones de dólares para obtener beneficios en contrataciones públicas. 
 
Emilio Lozoya Austin, exdirector de Petróleos Mexicanos, prófugo de la justicia, fue extraditado a México hace ocho meses. Este delincuente confeso ha admitido haber recibido sobornos millonarios por parte de Odebrecht, sin embargo, hoy por hoy vive en su lujosa casa sin haber pisado la cárcel un solo día bajo el privilegio de ser un testigo protegido.  

Se trabajan horas extra, sin éxito hasta ahora, para tratar de probar los dichos de corrupción que este deleznable sujeto ha declarado, y que, curiosamente, solo involucran puntualmente a figuras rivales del presente régimen. El periódico Reforma publicó ayer que la FGR “rasuró” del expediente del caso, documentación sobre la evolución del patrimonio de Lozoya, así como sus declaraciones patrimoniales. Nuevamente, el interés particular sobre el interés de la patria. 

El gobierno federal va a perder no una, sino dos oportunidades de oro al dejar ir a cientos de implicados por estar jugando al ajedrez político. El reloj va en acelerada cuenta regresiva y las próximas elecciones moverán forzosamente el tablero de ajedrez, pero seguramente no para los intereses de todos nosotros. ¿Hasta cuándo gritaremos?… “¡BASTA!” 
 
POSTDATA – Oficialmente rebasamos los dos millones de casos de contagio por Covid-19 en México. No es ningún secreto el gran subregistro en estas cifras. Distintas fuentes afirman que alrededor de 400,000 personas han perdido la vida en menos de un año. Síganse cuidando, no bajen la guardia. 
 
 
 Consultor en seguridad y manejo de crisis. 
 

Twitter: @CarlosSeoaneN
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