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Aumentar tarifas del transporte público en Edomex, una burla para los usuarios

20/12/2019
09:35
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Ya es un hecho, la tarifa del transporte público en el Estado de México sube a partir del primer día de enero del 2020 al pasar de 10 a 12 pesos para los primeros 5 kilómetros de viaje, y 25 centavos más por cada kilómetro adicional. Tal decisión no podría ser más injusta y ofensiva para las personas que usan ese modo de transporte, si se considera que es ya uno de los servicios más caros, inseguros y deficientes del país.
 
Este aumento se suma a las alzas que se han hecho desde años anteriores, tal como sucedió en 2013 y 2017, en las que se prometió implementar mejoras como cámaras, botones de pánico, sistemas GPS, y la renovación de unidades.

Sin embargo, basta subir a un camión en las calles de Toluca y la zona conurbada del Valle de México, o analizar los datos sobre la movilidad en la entidad, para hacer evidente que hay una crisis en el transporte público, la cual debería ser atendida antes de tomarse el atrevimiento de incrementar el precio del servicio.
 
La poca prioridad a este sector se refleja en indicadores como la mínima inversión que el gobierno destina a mejorar el transporte público. Por ejemplo, en Toluca se usa el 80.9% del presupuesto de movilidad en infraestructura para el automóvil, y únicamente el 14.1% para favorecer el transporte público. El no tener un transporte con corredores estructurados y unidades modernas de alta calidad, implica que haya un servicio irregular, una alta tasa de siniestros, congestión vial, inseguridad y altos niveles de contaminación.
 
Mientras que el secretario de movilidad habla de que están haciendo una “cruzada por la jerarquía de la movilidad” para que se use menos el automóvil, la realidad es que el 40.3% de la ciudadanía del Estado de México prefirió dejar de utilizar el transporte público por temor a ser víctimas de un delito, lo cual se relaciona directamente con el modelo del servicio que se fomenta y que el gobierno no tiene la mínima intención de cambiar.
 
Y aunque en días recientes el Gobernador del Mazo presentó públicamente la renovación de 400 camiones, estos seguirán operando bajo un sistema de competencia completamente ineficiente, y bajo un esquema no profesionalizado. Por si fuera poco, esos camiones seguirán siendo inapropiados por no ofrecer un servicio de accesibilidad universal, ya que será imposible que una persona discapacitada o con movilidad limitada acceda por sí misma a una unidad.
 
Si hay algo que debe quedar claro, es que las acciones tomadas hasta el momento no van a cambiar la realidad de las calles en el Estado de México ni se está haciendo algo para transformar sustancialmente la situación diaria de millones de personas, ni tampoco para responder a la emergencia climática, a la cual el sector transporte contribuye mayoritariamente en México. También es necesario señalar que no se requiere un alza a las tarifas del transporte público en la entidad. Se necesita en realidad hacer una ingeniería de movilidad para crear un servicio integrado intermodal con corredores estructurados y alimentadores. Mientras eso no suceda, la ineficiencia de la operación del transporte no debe ser pagada por los usarios.
 
El Secretario de Movilidad y el Gobernador tienen propuestas claras en sus escritorios, principalmente vertidas desde hace años por la sociedad civil, las cuales van más allá de las medidas paliativas actuales. Sin embargo, no hay intención de implementar, no hay acción para lograr los cambios profundos que se requieren. ¿Será por temor? ¿Tendrá que ver que el PRI del Estado de México, uno de los últimos bastiones de ese partido en el país, encuentra en el sector transportista una fuerte base de apoyo político?
 
Y mientras tanto, a causa de esa indiferencia y falta de acción, el Estado de México seguirá siendo una de las entidades más contaminadas del país; seguiremos viendo a millones de personas enfrentándose diariamente a traslados humillantes y cada vez más caros; al peligro de ser acosadas, asaltadas o hasta asesinadas, a bordo de un caótico transporte público que el secretario de movilidad Martínez Carbajal y su jefe Alfredo del Mazo ni en la peor de sus pesadillas usarían para sus traslados personales. Bien se dijo que hay que vivir como se piensa, de lo contrario se corre el riesgo de terminar pensando como se vive.
 
Responsable de los temas de Movilidad en Greenpeace México.