Va por ustedes admirada y querida familia Torres Landa. Nuestra solidaridad absoluta ante la cerrazón, la negligencia, arbitrariedad e inmenso daño patrimonial e histórico.
¡¡No se vale!!
Provincia JURIQUILLA en el Estado de Querétaro es una población realmente esplendorosa, ubicada a 220 kilómetros de la CDMX. Un verdadero oasis para disfrutar, vacacionar, navegar, brindar y comer de forma única, excepcional, francamente encantadora.

Ahí, la distinguida familia Torres Landa - gente buena, de bien, fina, educada, con clase, con mucha clase - forjó un verdadero emporio turístico, donde la mayor satisfacción es recibir, atender, servir y sobretodo explayarse en la generosa recepción personal, sin parangón en el universo místico de la tauromaquia, séase o no aficionado a la fiesta más hermosa de todas las fiestas.... LOS TOROS!!!
En su plaza, mi idolatrada esposa GEMY y el escribiente hemos disfrutado de veladas taurinas excepcionalmente bellas, en un ambiente fosforescente, es seguramente uno de los ruedos más bonito, cómodo, limpio, ordenado, sólido y especial en el mundo, no hay realmente con que compararlo en su eficiente y maciza construcción de rocas volcánicas preciosas, que generan corridas de ensueño, por su luminosidad e incandescencia nocturna.
Efectivamente, la mayoría de los festejos se celebran por las noches con una eficiente iluminación que desprenden destellos inimaginables con imágenes sublimes del encierro y los matadores en sus elegantes trajes de luces, con el despliegue de una belleza similar al más legendario ballet de nuestra bendita tierra.
En pleno centro de la infinita ignorancia que prevalece en ciertos sectores, el último fin de semana del pasado mes de enero, en el marco del primer puente vacacional del año de este incipiente 2026.
Por medio de la sin razón, autoridades incompetentes agredieron viscerales a la cultura y con ello a nuestras tradiciones y afectaron terriblemente a cientos de familias; tanto de asistentes como de participantes en forma colmada de alevosía y cruel agravio.
En por "Una Fiesta que Acallan: ¡COROS TAURINOS!" (obra editada en el año 2024 por la Universidad Autónoma de Nuevo León, presentada en su gran Feria Literaria, además de en la Asociación Nacional de Matadores de Toros y Novillos de la República Mexicana junto a la Plaza México y en la Plaza de Las Ventas en Madrid, España) una serie de taurinos realizamos distintas formas de defensa de lo que tantos, tanto amamos, a lo que tenemos absolutamente derecho, en pleno ejercicio de nuestras libertades.
En el libro (se puede acceder a los capítulos buscando en esta columna los enlaces directos al final) una docena de damas y varones, explicamos el porqué de nuestro infinito amor por este mundo, donde procuramos la accesibilidad para los detractores, intentando enriquecer su conocimiento, si se tiene la objetiva intención, independientemente de razones esgrimidas por ignorancia política, sistemática o inventada por la incompetencia y el desconocimiento de un espacio ancestral.
Sin embargo, como enfáticamente se señala en el epígrafe.... ¡NO SE VALE!
La presente entrega la concluiremos con la nota puntualmente explícita del suceso que publicó el portal de noticias Ibérico BURLADERO TV, destacando la desbordada actuación gubernamental.
Terminaremos respetuosamente replicando insistentemente, sin cansarnos jamás...¡NO SE VALE!
AÑORANZA:
"Un amparo judicial frena in extremis la corrida anunciada en JURIQUILLA".
La empresa organizadora, Provincia JURIQUILLA, reaccionó mediante un comunicado oficial en el que confirmó que agotará todas las vías legales a su alcance para defender la legalidad del festejo y su celebración, manteniendo su postura frente a la resolución judicial.
La corrida de toros prevista en JURIQUILLA quedó suspendida por orden del juez Séptimo de Distrito en el Estado de Querétaro tras la admisión de un amparo promovido por colectivos animalistas, apenas unas horas antes de la celebración del festejo.
El espectáculo, concebido como un cártel excepcional de ocho toros reunía a cuatro nombres de enorme peso del escalafón: El Payo (mexicano de Querétaro), Juan Ortega, Pablo Aguado, (ambos españoles de Sevilla) y Diego San Román (igualmente mexicano de Querétaro), en una cita que había despertado una notable expectación entre los aficionados.
Este nuevo episodio vuelve a evidenciar la fragilidad del calendario taurino en México, sometido con frecuencia a decisiones judiciales de última hora que alteran la programación y generan un clima de inseguridad para profesionales y espectadores.
Hasta siempre, buen fin.