Los dos informes

Carlos Matute

El pasado 1 de septiembre, por la tarde, en cumplimiento del artículo 69 de la Constitución, el Presidente López Obrador, a través de la Secretaria de Gobernación, presentó por escrito al Congreso de la Unión el Segundo Informe de Gobierno 2018-2024 en la sesión inaugural del tercer año del primer periodo de sesiones de la LXIV Legislatura para su análisis y glosa correspondiente.

El mismo día, por la mañana, el Presidente emitió un mensaje desde Palacio Nacional con motivo de este Segundo Informe en el que convocó a las instituciones del Estado mexicano y a algunos representantes de la sociedad política y civil. Destaca la presencia de autoridades de los pueblos originarios y la ausencia del Presidente de la Corte y del Fiscal General de la Nación, por su libertad altanera -AMLO dixit.

Las reacciones reflejan la profunda división de la sociedad. Por un lado, apoyos incondicionales y, por el otro, críticas incisivas. Realmente es difícil encontrar en las columnas de opinión alguna postura intermedia. El mensaje presidencial refleja un optimismo poco realista, pero alentador en estos momentos de crisis. ¿propaganda o mentiras piadosas?

Lo destacable es la duplicidad del informe.

El informe propaganda, que es un discurso que muestra, según su emisor, un país en plena transformación pacífica hacia un nuevo orden lleno de esperanza guiada por el mejor gobierno de los últimos cincuenta años en medio de una profunda tempestad e impulsado por la indudable honestidad de un líder que, en un excesivo autoelogio y sin ninguna autocrítica- se rodea de un séquito de hombres comprometidos con el combate a la corrupción y la austeridad republicana.

En este tipo de informe, el Presidente busca mostrarse como un político que cumple lo que promete y posicionar a su figura y su partido en la punta de la contienda electoral del próximo año en el que se renueva la Cámara de Diputados y se eligen 15 gobernadores. En este contexto, afirma que 95 de los 100 compromisos se concretaron y una cantidad de cifras que se presentan en una narrativa conveniente para su gobierno y orientada a consolidar su base de seguidores.

Estos mensajes propagandísticos son legítimos en una democracia mientras no se abuse de los medios a disposición del poder y se afecte la equidad entre los contrincantes en las elecciones. Son legítimos mientras no sean el camino a un pasado autoritario de un partido dominante que difunde verdades a medias.

El informe vinculado con la rendición de cuentas, que es el presentado por escrito al Congreso de la Unión que contiene datos verificables (anexos técnicos) en los que el gobierno explica el ejercicio de los recursos presupuestales y los resultados tangibles de la acción pública y que será objeto de revisión, análisis y debate en las cámaras de diputados y senadores.

Este informe que pocos ciudadanos llegan a conocer parece que desmiente (matiza, indica el manual de la corrección política) con las cifras oficiales los logros presumidos por el Presidente y dejan entrever que el gobierno no es tan bueno como se presenta, ni las crisis sanitaria y económica están domadas.

Andrea Schedler, en ¿Qué es la rendición de cuentas?, que es el número 3 de la colección Cuadernos de la Transparencia editada por el entonces IFAI, sostiene que esta obligación de las entidades públicas es que da sustento real a la vida democrática en un país.

La rendición de cuentas, según el autor citado, se divide en las cuentas y los cuentos. Las primeras son la explicación del uso y destino de los recursos económicos a disposición del Estado y los segundos la justificación de la asignación.

En este sentido, el mensaje del Presidente contiene sus cuentos con algunos números seleccionados a conveniencia, que pretenden fortalecer la narrativa gubernamental. Hay que señalar que la mayoría de los datos sucumbe ante cualquier análisis racional. Por ejemplo, afirmar que la recuperación es evidente por la recuperación de 90 mil empleos cuando se perdieron un millón doscientos mil durante la pandemia es insostenible lógicamente. Además informar que ya no existe la corrupción entre sus colaboradores cercanos o que la inseguridad ya se superó es una mentira evidente ante la realidad que se refleja en la prensa o en el otro informe.

Las cuentas exponen una realidad preocupante. Los anexos técnicos reflejan que la crisis económica es más profunda y que se prolongará por lo menos dos años. Este informe del estado de las finanzas públicas y, por ende, de la economía se sintetiza en las declaraciones del Secretario de Hacienda y Crédito Pública “México vivirá la crisis más fuerte desde 1932” (La Jornada, 29-08-20). Ya no tenemos “guardaditos” todo se gastó este año.

Un doble discurso. El propagandístico que proclama que México está en las puertas del paraíso. El técnico que revela una situación de emergencia insuperada y profunda Ambos del gobierno. ¿Cuál será el que tenga más peso en el votante?

Socio Director de Sideris, Consultoría Legal
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