El presidente ha mandado una señal muy clara al mundo de la política: su candidata para sucederlo es la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum. Por ello, ha decidido personalmente rescatarla en los dos grandes desafíos que enfrenta: el escándalo de la tragedia en la Línea 12 del Metro y el brutal golpe anímico que le representó la derrota electoral en la capital del país. El objetivo es rescatar la figura política de quien considera su heredera (“la incorruptible”, le llamó el otro día) y recuperar para Morena el que era su bastión político.

Para salvar a Sheinbaum del escándalo de la Línea 12, López Obrador ha tomado la decisión de que la rehabilitación del Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México es su nuevo proyecto prioritario, al que dedicará tiempo y vigilará a detalle, como lo hace con el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía, según me revelan fuentes de Palacio Nacional. Ya lo dejó ver ayer en su conferencia mañanera: “a más tardar en un año está funcionando de nuevo la Línea, con toda la seguridad, y es mi palabra… se está haciendo una revisión completa, yo me hago cargo de eso”. El presidente no dejó espacio a la duda: el gerente de ese proyecto es él. Incluso Sheinbaum declaró hace unos días que el único que va a informar sobre la Línea 12 es el presidente.

Paralelamente, para recuperar la Ciudad de México para Morena y arrebatársela a la oposición, López Obrador orientará a varias Secretarías y dependencias del gobierno federal para que dediquen planeación, tiempo y recursos al trabajo político en las alcaldías de la capital del país, inundándolas de sus programas sociales.

El objetivo político del presidente parece claro: que para la recta final del 2023, cuando haya que elegir candidato presidencial de Morena, Claudia Sheinbaum tenga otra inercia, otro ánimo, otra evaluación. Veremos si lo logra.

SACIAMORBOS

Diez mil personas se quedaron sin luz durante 10 horas en un polo turístico mexicano: Playa del Carmen, Quintana Roo. La Comisión Federal de Electricidad culpó a “actos vandálicos”. El problema es que ya nadie le cree a la CFE desde que falsificó un documento oficial para sacudirse la responsabilidad de un apagón en Tamaulipas. Actos vandálicos siempre han existido. Se roban cable, avientan cosas a los transformadores, etc. Pero se resuelven en mucho menos tiempo. Por eso despierta todas las sospechas que CFE diga que “actos vandálicos” causaron un apagón de tales dimensiones en un lugar tan desarrollado. ¿Se robaron una subestación eléctrica, o qué? ¿No será que están mintiendo de nuevo, tratando de esconder que la política energética de la dupla Bartlett-López Obrador ha desatado graves problemas de abasto de energía en el país, y ha disparado los apagones por doquier? Por cierto, vaya ficha que resultó el brazo derecho de Bartlett, encargado de que no haya apagones: ¡el sexenio pasado era el encargado del tren México-Toluca de Peña Nieto!

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