El régimen actual decidió asfixiar a decenas de organizaciones de la sociedad civil en venganza.

En el 2017, Enrique Peña Nieto se quiso vengar de Claudio X. González. Peña Nieto estaba en la recta final de su gobierno, con una bajísima popularidad, asediado por los escándalos de corrupción. Claudio X. González acababa de fundar la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, y tenía a Peña Nieto en la mira.

A principios de año, Claudio X. González acudió a la Universidad Iberoamericana a impartir una conferencia para promover su nueva ONG. Y ahí elaboró un “top 10” de los corruptos del país. Declaró que el entonces presidente Peña Nieto pertenecía a ese “salón de la infamia”.

Peña Nieto enfureció y ordenó la venganza. Le llovieron auditorías a Claudio X. González y a las organizaciones sociales en las que participaba. Revisaron las finanzas, las nóminas, los donativos recibidos, los gastos administrativos y las declaraciones fiscales de todas las organizaciones a las que pertenecía Claudio X. González.

Le llevaron al presidente Peña Nieto una lista de presuntas irregularidades detectadas que podían servir para saciar su apetito de venganza contra Claudio X. Le llevaron también una decisión a tomar: si se lanzaba contra Claudio X., habría otras organizaciones de la sociedad civil que nada tenían que ver con él y saldrían igualmente perjudicadas porque habrían incurrido en las mismas presuntas faltas, muchas de ellas derivadas de la operación natural de las ONGs y a consecuencia de regulaciones estrictas.

Peña Nieto decidió no proceder. Se ve que se le pasó el coraje. No se cargó a las ONGs con tal de golpear a su acérrimo crítico.

Se ve que a López Obrador y a Claudia Sheinbaum no se les ha pasado el coraje. Como lo reportó EL UNIVERSAL el fin de semana, el régimen actual decidió asfixiar a decenas de organizaciones de la sociedad civil en venganza por las posiciones críticas de varias de ellas sobre corrupción, salud, medio ambiente, educación infraestructura. El SAT les canceló la posibilidad de que sean deducibles de impuestos los donativos que reciben. Es un golpe al 70% en sus ingresos, aproximadamente. Las están estrangulando. Es casi el aniquilamiento.

Ni Peña Nieto se atrevió a tanto.

El argumento regulatorio que esgrimió el SAT fue contestado por los abogados y contadores de las organizaciones afectadas, que corrigieron lo que les pedía la autoridad... y no han recibido respuesta. Esto acentúa el motivo detrás de la medida: es una venganza política de la Presidenta y de su antecesor, disfrazada de querella administrativa.

Recuerdo cuando López Obrador y Sheinbaum decían que el gobierno de Peña Nieto era el más corrupto de la historia. Recuerdo cuando decían que el gobierno de Peña Nieto era el más autoritario de la historia. Hoy, la dupla morenista está haciendo cosas a las que ni siquiera Peña Nieto se atrevió.

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