Me dicen quienes lo ven a diario que esta vez se le notó más odio que de costumbre. Que escaló la virulencia en los gestos y las palabras. El presidente López Obrador estaba verdaderamente enojado cuando, en su conferencia mañanera, se refirió al reportaje que exhibió en video a su secretario particular, Alejandro Esquer, formando parte de un “carrusel de cash”: se formaron varias veces en una misma sucursal bancaria y en 20 minutos, hicieron operaciones de idéntico monto, para mover 1.4 millones de pesos en efectivo. En total movieron más de 40 millones de pesos con este mismo esquema de operaciones “hormiga” para evadir al fisco y a las leyes anti-lavado.

Seguro se va a enojar más el presidente. Anoche revelamos lo que podría ser el segundo acto de esta trama: una nueva investigación de Latinus y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad detectó que 34 de las personas que participaron en ese “carrusel de cash” en diciembre de 2017, fueron premiados con cargos públicos en el actual gobierno federal, tras la victoria electoral en el 2018.

30 de los 34 están en la Secretaría del Bienestar, dos en la Secretaría de Educación Pública, uno en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, y uno más a la Oficina de la Presidencia. Hay delegados, subdelegados, directores, subdirectores, jefes de departamento.

De entre los nombres de la lista de los participantes que fueron premiados con altos cargos en el gobierno, destaca Rodrigo Abdala, sobrino de la pareja del director de la CFE, Manuel Bartlett, Julia Abdala. Él recibió del fideicomiso para damnificados más de 1 millón 600 mil pesos. Fue superdelegado en Puebla al principio del sexenio y luego en la Secretaría de Bienestar fue nombrado titular de la Unidad de Planeación y Evaluación, donde goza de un sueldo neto de 100 mil pesos mensuales.

El presidente descalificó el primer reportaje. Dijo que el Tribunal Electoral federal ya lo había investigado y exonerado. Mentira. En realidad, el tribunal reclamó al INE que no indagó más sobre el origen y destino de los recursos de ese carrusel de cash. Porque la irregularidad estaba frente a todos: con un sistema absolutamente anormal de formarse una y otra vez en una sucursal para hacer muchos depósitos “chiquitos”, lograron que dinero que era para damnificados del sismo terminara en las campañas de Morena. Y los que hicieron la transa, trabajan en altos mandos del gobierno.

Cuando dimos a conocer en mi programa la primera parte del reportaje, que tenía como protagonistas a su secretario particular (Alejandro Esquer) y su oficial mayor (Denis Vasto), el presidente López Obrador me llamó corrupto y hampa del periodismo. Está claro que los corruptos, los hampones, son otros: los que aparecen repetidamente en video manejando clandestinamente dinero en efectivo, y su líder para quien hacen todas esas operaciones ilegales desde hace décadas y se encarga de mantenerlos en total impunidad.

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