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07/04/2020
04:01
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Solito, desde su Palacio, con su atril grandote, su mampara grandota, en su patio grandote, habló este domingo el rey pequeñito. Repitió lo mismo que dice en cada informe, en cada mitin, en cada mañanera. Su larga perorata de prejuicios imperturbables, de ideas fijas, de nociones históricas maniqueas, de complejos. Y al final, tres veces el grito de ¡Viva México! al que no responde nadie: esta vez, no tiene ni corte que le aplauda.

No reconozco a Andrés Manuel López Obrador: un hombre forjado en interpretar los sentimientos de la gente, se muestra absolutamente ajeno a él. Sin ninguna empatía hacia una sociedad con miedo a la pandemia, a sus devastadores efectos humanitarios y a los destrozos económicos que ya está dejando. Para él, el “pueblo” es algo abstracto, que no parece estar conformado por personas.

Si alguien buscaba a un estadista, se encontró con un burócrata haciendo numeritos. Si alguien buscaba a Roosevelt se topó con Gutierritos.

Los mismos programas sociales, el mismo tren, la misma refinería, el mismo aeropuerto, pero una nueva cuenta mágica: dos millones de empleos. ¿De dónde? Quién sabe. ¿Cómo? Tampoco. Incapaz de anunciar un plan especial de apoyo directo a la gente que va a sufrir más por el encierro que implica la pandemia hizo un recuento de carreteras, remozamiento de escuelas, créditos de vivienda... un informe de cualquier año de cualquier presidente de cualquier partido.

Mientras todos los países del mundo anuncian miles de millones de dólares para que lleguen a los microempresarios, los de la tiendita, la fondita, este presidente dice que no se vaya él a endeudar, que sería grave para las finanzas del país. Grave para las finanzas del país es que haya millones de despidos, cientos de miles de pequeños negocios cerrados.

Dice que su plan energético, de 300 mil millones. Pero eso es puro deseo. No es dinero del gobierno, es un plan para que la iniciativa privada invierta eso. ¿Y qué creen? La iniciativa privada no le tiene confianza al manejo económico del gobierno.

Y lo de Pemex, no aguanta ni la burla: dice que reducirá la carga fiscal en 65 mil millones para Pemex. ¿A qué equivale? Ni al 20% de las pérdidas que tuvo Pemex el año pasado. Pemex tiene un cáncer y este doctor sigue empeñado en curarlo con aspirinas.

Estados Unidos puso 11% de su PIB en apoyos a sus ciudadanos, el Reino Unido más de 30%. ¿México? 0.7%.

Pero olvídense de lo económico… lo humanitario.

Los especialistas consideran que México va a requerir 40 mil camas de terapia intensiva y el presidente presumió como gran logro que ya tiene 7 mil. Eso equivale a que 4 de cada 5 personas que se pongan graves por coronavirus no van a recibir atención médica.

No hay material médico elemental, brotan protestas de personal de Salud en todo el país porque no tienen equipo ni protocolos, pero él cree que todo está bien porque él ya visitó unos cuantos hospitales.

Al frente del barco hay un señor que no está viendo la tormenta, que no tiene el timón y que se habla a sí mismo. Sálvese quien pueda.

Carlos Loret de Mola
Carlos Loret de Mola Álvarez, nació en Mérida, Yucatán, México, estudió Economía en el ITAM. Comenzó su trayectoria periodística como reportero desde que cursaba la preparatoria.