La economía global de hoy nos enfrenta a dislocaciones y expulsiones de personas —desplazamientos forzosos por amenazas o persecución política, destrucción de la tierra y del agua, violencias de todo tipo— que no pueden ser explicadas únicamente en términos de pobreza e injusticia. Responden fundamentalmente a una disputa global de poder, sostiene la socióloga Saskia Sassen en su libro Expulsiones: Brutalidad y complejidad en la economía global (Katz Editores, España, 2015).

WOLA son las siglas en inglés de la Oficina en Washington para América Latina, organismo no gubernamental líder en la investigación y la defensa de los derechos humanos y la justicia social, fundada en 1974.

Durante casi medio siglo ha sido un aliado crucial en la capital estadounidense para latinoamericanos que compartimos esas causas. WOLA ha construido una interlocución crucial en el Capitolio, en el gobierno, y en amplios sectores de la sociedad estadounidense.

El martes 22 de septiembre WOLA llevó a cabo una gala de beneficio y homenaje al Centro Fray Matías de Córdova, de Tapachula, Chiapas, y a la congresista Verónica Escobar, de El Paso, Texas. La ceremonia fue conducida por el periodista Alfredo Corchado, quizá el más agudo corresponsal en la frontera México-Estados Unidos.

Escuchamos testimonios de Mavi Cruz Reyes, Ana Isabel Soto Ramírez y Brenda Ochoa Ortiz, del centro Fray Matías. Describieron una profunda crisis humanitaria que atenta contra personas migrantes y solicitantes de refugio en las fronteras norte y sur de México, ‘que tienen su raíz en políticas que se contraponen a la vida y a la dignidad, diseñadas en Estados Unidos, pero se acatan en México y Centroamérica’. Nos compartieron su experiencia en el acompañamiento psico-social y de salud, así como el desafío que representa para personas defensoras laborar en un contexto de violencia.

Sus testimonios fueron confirmados por los de Ramón Márquez, ex director del albergue para migrantes ‘La 72’, en Tenosique, Tabasco, por donde transitan la mayor parte de los migrantes hondureños, y el de José Luis Manzo, de la Casa del Migrante en Saltillo, localidad que atraviesan en su camino al norte. Asimismo, por la exfiscal de Guatemala, Thelma Aldana, quien puso en relieve los casos de violencia contra las mujeres en su travesía.

Las congresistas Norma Torres —californiana, originaria de Guatemala— y Verónica Escobar, de El Paso, Texas, subrayaron la importancia de trabajar juntos para salvar vidas y poner fin al sufrimiento de muchas personas.

Finalmente, Ana Lorena Delgadillo de la Fundación para la Justicia y el Estado de Derecho puso en relieve el importante trabajo de campo de WOLA en el sur, centro y norte de México, palpando la realidad de primera mano.

Como lo resaltaron Delgadillo y Geoff Thale, presidente de WOLA, y lo digo yo mismo: si los gobiernos de México y EU se pusieron de acuerdo para la restricción migratoria, ¿podrán eventualmente unirse para construir conjuntamente una agenda común que reivindique y tutele la dignidad y la protección de los derechos de los migrantes?

WOLA seguirá siendo un aliado crucial en esta indispensable tarea.

Profesor asociado en el CIDE
@Carlos_Tampico

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