¿Por qué la economía mexicana no crece? es una profunda preocupación para los mexicanos. La economía vive un desempeño mediocre y un prolongado periodo de estancamiento, con todo y la apuesta a los tratados de libre comercio, a las exportaciones y a la inversión extranjera desde 1994.

En junio de 2003 nace el Grupo Huatusco, un colectivo de economistas de diversas tendencias ideológicas fundado por Javier Beristáin Iturbide, exrector del ITAM, con el propósito de proponer cursos de acción para retomar el crecimiento económico, como precondición para el desarrollo.

En enero de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum se reúne con economistas para abordar una variante de la misma interrogante: ¿por qué no se materializa la inversión?

De manera conspicua, tres muy reconocidos economistas tomaron parte en ambos grupos: Fausto Hernández Trillo (CIDE), Juan Carlos Moreno Brid (UNAM) y Gerardo Esquivel (UNAM-Colmex).

En 2007, Jaime Ros Bosch, participante en el Grupo Huatusco, apuntaba al determinante primario detrás de la desaceleración del crecimiento: el muy reducido nivel de la inversión.

Entre 1982 y 2018 la tasa de crecimiento promedio del PIB fue de 2.2%. En el sexenio 2018-2024 fue de sólo 0.8%. La inversión pública como motor de la inversión cayó de 12% del PIB en 1981 a 2.2% en 2025, la tasa más baja en tres décadas. Menudean las hipótesis sobre la raquítica inversión:

i) El factor político: el gobierno espanta a la inversión al cambiar una democracia frágil por un sistema autoritario donde todo el poder se concentra en una persona.

ii) Un entorno de negocios marcado por la destrucción institucional, la eliminación de un poder judicial independiente y profesional, y la ineficiencia e inequidad fiscal.

iii) El perpetuo cambio de reglas, sin estabilidad de largo plazo, frente a otros países que ofrecen certidumbre jurídica.

iv) La corrupción que genera privilegios en el más alto nivel del poder político y que opera con un doble rasero: impunidad para los míos y uso faccioso del gobierno contra sus adversarios.

v) La inseguridad pública, el crimen organizado y la doble extorsión desde el propio aparato del Estado y desde la delincuencia criminal.

En palabras de un empresario consultado: ‘nos llaman cuando nos necesitan para la foto, pero no cambian el entorno que desincentiva la inversión’. ‘Me pueden obligar a pagar, pero no a invertir’ –no sólo es el pago de piso, sino que te dicen a qué proveedor comprar y a qué precio… no somos suicidas’.

La depresión prolongada de la masa salarial, que cayó de 40.6% del ingreso nacional en 1976 al mínimo histórico de 26.7% del PIB en 2018, agudizó la desigualdad y socavó el crecimiento económico. La rectificación sostenida en el caso del salario mínimo es bienvenida, pero insuficiente, dado que el Estado mexicano fue (y sigue) capturado por grupos de poder y buscadores de rentas.

Volver a crecer requiere que el Estado remueva las barreras estructurales que ha erigido, y recupere su capacidad de promover una senda de crecimiento con equidad. Es preciso un nuevo pacto nacional que no se limite a las élites, que sea incluyente de las mayorías, y que descanse sobre una muy amplia coalición económica, política, social y legislativa. ¿Muy difícil? Peor nos irá si seguimos en el estancamiento.

Profesor asociado en el @CIDE_MX @Carlos_Tampico

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