Empiezo por el final: ‘México no va a resistir la presión del presidente Trump para que los mexicanos le cierren la puerta a China’, nos dijo un profesor de geopolítica en Shanghai a un grupo de mexicanos en viaje de estudio. Así argumentó su tesis de que nuestro país carece de margen de maniobra:
México no es una potencia económica global que pudiera rivalizar con Estados Unidos;
México no se basta a sí mismo y tiene una muy elevada dependencia de Washington en rubros estratégicos como alimentos, gasolina y gas natural;
México no cuenta con armas de destrucción masiva, y carece de un escudo militar como disuasivo de ofensivas externas.
Los hechos abonan a esta contundente afirmación. De hecho, los primeros episodios ya se materializaron con la imposición de aranceles por parte de México a la importación de productos procedentes de China.
Beijing se ocupa de lidiar con Trump, pero, sobre todo, de fincar las bases para el crecimiento y desarrollo de su economía. Ha creado un ecosistema integrado por gobierno, empresas y universidades, que es una máquina para generar valor para la sociedad.
El país atraviesa una transformación enorme y muy acelerada en la ingeniería genética, la computación cuántica, la energía renovable, la logística y la electromovilidad, donde las empresas son las principales protagonistas.
BYD (Build your Dreams) tiene el equipo de investigación y desarrollo más grande del mundo: de sus 968,900 empleados, 120 mil son ingenieros en once institutos de investigación. Ya sobrepasó a Tesla como la compañía más rentable de vehículos eléctricos, y ocupa el lugar 91 en el índice global Fortune 500. Trabajan para edificar una economía descarbonizada en rubros como energía eléctrica, electrónica, ingeniería automotriz, baterías y transporte ferroviario.
Xiaomi ha generado un ecosistema basado en el Internet de las cosas. Su nombre significa xiao=pequeño; mi=arroz, nombre de alto contenido simbólico. Ocupa el tercer lugar mundial (13%) en la venta de teléfonos inteligentes, sólo detrás de Samsung (19%) y de Apple (18%). Es la compañía 297 en la lista global de las Fortune 500.
HUAWEI ocupa el lugar 83 entre las mayores compañías globales. Su nombre proviene de las iniciales de la frase ‘China capaz y emprendedora’. Es líder mundial en soluciones de ciberseguridad. Huawei aporta en la construcción de soluciones inteligentes en la provisión de bienes públicos como las telecomunicaciones, la educación, la salud, el desarrollo urbano, el transporte público y la electromovilidad, entre otros ámbitos.
Estados Unidos no puede dejar de comprarle a China, porque es irremplazable en proveer de bienes de capital a la industria estadounidense. De hecho, la mayor parte de las importaciones de productos chinos hacia México las realizan transnacionales estadounidenses.
México debe sobrevivir el momento actual mientras las cosas cambian y se expande su margen de maniobra. ‘No debemos decirles a los mexicanos qué hacer o qué no hacer, pero sí podemos trabajar con ustedes para identificar oportunidades’, agrega otro especialista. A su vez, un alto ejecutivo de empresa nos comenta: sí importa quién esté en la Casa Blanca, pero es mucho más importante lo que hagamos México y China para encontrar soluciones para nuestras respectivas sociedades: ¿en qué consiste nuestra agenda estratégica de largo plazo?

