Diez instantáneas de los vasos comunicantes entre crimen organizado y políticos:

1. El petróleo: el gobierno ha enviado gratuitamente petróleo crudo a Cuba, más como apoyo a la sobrevivencia del régimen político, que como apoyo a un pueblo que apenas sobrevive al colapso del sistema.

2. El narcotráfico: el gobierno ha proporcionado protección, rutas logísticas y apoyo a grupos como el cártel de Sinaloa, con asistencia también de fuerzas de seguridad locales.

3. Contrabando de gasolina: funcionarios gubernamentales abusaron de sus posiciones de poder en fronteras, aduanas, puertos e incluso en la Marina, lo que representó además una evasión fiscal masiva y un saqueo contra el propio Estado.

4. Uso criminal de cargos públicos: la máxima cabeza del Poder Legislativo no sólo ha amasado una cuantiosa fortuna personal desde su cargo, sino que ha estado involucrado en la protección y encubrimiento a organizaciones criminales, con total impunidad. Este mismo personaje jugó un papel central en la designación de personas juzgadoras ‘leales’, para convertirlas al control político del Ejecutivo y del partido oficial.

5. Derechos humanos: hay homicidios dolosos ‘maquillados’ como personas desaparecidas, y trata de personas, que afecta mayoritariamente a mujeres y niñas en casos de explotación sexual y laboral forzada. Los migrantes son especialmente vulnerables, ya que no tienen acceso a defensa alguna. Todo esto ha generado una grave crisis humanitaria.

6. Control territorial: se ha incurrido en la llamada ‘gobernanza híbrida’, producto de alianzas entre el gobierno y el crimen para ejercer el control territorial. El poder criminal es el verdadero poder en amplias franjas geográficas. Los ciudadanos están expuestos todos los días a la extorsión, que viene también desde las estructuras del Estado: policiales, tributarias, del transporte y de numerosos órganos públicos.

7. Fuerzas armadas: hay redes de corrupción en obras públicas y en su operación; se han registrado además operaciones de tráfico de armamento reglamentario y de equipo táctico, que han ido a parar a manos del crimen organizado.

8. Empresas criminales conjuntas: en numerosos estados se encuentran casos de negocios ‘legalmente establecidos’, que en realidad son operaciones de evasión fiscal y lavado de dinero, producto de la tolerancia y protección de los distintos niveles de gobierno con redes criminales, para mantener el poder, contar con acceso a ingresos ilícitos y reprimir a la oposición.

9. Dilapidación de recursos públicos. Es una fortuna lo que se ha robado, dilapidado, extraído y sustraído del dinero público. Los permisos y concesiones se otorgan a parientes y amigos de los altos funcionarios del gobierno. Los medicamentos escasean y al mismo tiempo se dejan caducar porque no hay un sistema de distribución funcional.

10. Estrecha interdependencia entre criminales y figuras del régimen. Con muy escasas excepciones, existe una profunda interdependencia entre unos y otros. Su relación es simbiótica, lo que quiere decir que no existe diferencia entre ellos. En numerosos estados no se sabe bien dónde termina el Estado y dónde empiezan los grupos criminales, pero queda claro que no hay capos sin políticos que los habiliten, protejan y encubran.

Todo esto ocurrió en Venezuela durante el chavismo-madurismo.

Profesor asociado en el @CIDE_MX @Carlos_Tampico

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