El domingo 20 de agosto se llevará a cabo la segunda vuelta de la elección presidencial en Guatemala. Lo que está en juego es abrir la política a la participación democrática, o prolongar el nefasto pacto de corruptos.

El pacto de corruptos es la red de complicidades gubernamental, empresarial, judicial y militar, que constituye lo que el excanciller Edgar Gutiérrez llama el Estado corporativo mafioso, que trata de perpetuar la impunidad.

En la primera vuelta el 25 de junio el candidato Bernardo Arévalo, del Movimiento Semilla, apenas registraba 3 por ciento de intención de voto, por detrás de Sandra Torres, del partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE).

Hoy Arévalo aventaja a Torres por casi 30 puntos, con 64.9 por ciento de intención de voto, frente a 35.1 por ciento de su rival, quien ha sido la principal aliada del presidente Alejandro Giammattei durante los últimos cuatro años.

No vieron venir al Movimiento Semilla y a Bernardo Arévalo.

Cuando se dieron cuenta de que Arévalo podía ganar, el pacto de corruptos trató de destruir su candidatura mediante la persecución penal, la desinformación y el miedo (www.rescatalaverdad.com), sin lograrlo hasta hoy.

Bernardo, un sociólogo socialdemócrata, es hijo del presidente Juan José Arévalo, cuyo mandato, junto con el del general Jacobo Arbenz, son reconocidos por muchos guatemaltecos como una primavera democrática (1944-1954). Arbenz fue el primer líder latinoamericano en ser derrocado por Washington, mediante un golpe de Estado que reinstaló el sistema de explotación, exclusión y dominación vigente.

Escribe la socióloga e historiadora guatemalteca Marta Elena Casaús Arzú, que ha estudiado durante décadas a las élites de poder en Centroamérica: ‘No los vieron llegar porque consintieron (pero no vieron) el fraude para imponer rector en la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC); porque no se preocuparon de las manifestaciones ni de la rabia contenida de los estudiantes; porque para ellos ni existen las mujeres asesinadas por el machismo exacerbado; porque creyeron que bastaba con cerrar El Periódico y encarcelar a su director José Rubén Zamora para acallar la crítica. No los vieron venir porque subestimaron a su adversario y se olvidaron del poderoso principio: un ciudadano, un voto’ (https://rb.gy/96lmr).

Una interrogante más: ¿se mantendrán las fuerzas armadas guatemaltecas dentro de su papel constitucional?

Para México es crucial que Guatemala viva una segunda primavera democrática. Los poderes fácticos del narcotráfico y la trata de migrantes compran autoridades y operan en ambos países, que no son seguros ni para sus propios ciudadanos, quienes se ven obligados al éxodo por la falta de oportunidades, la pobreza y la violencia.

Hoy nuestro país alberga a jueces, fiscales, abogados, periodistas, defensores de derechos humanos, mujeres indígenas, y artistas que se vieron forzadas a dejar temporalmente Guatemala para salvar su vida. El rol de los migrantes es fundamental para el desarrollo en Guatemala, expresa Jordán Rodas, exprocurador de los derechos humanos (https://youtu.be/yGBbLsgtqrg).

Cada hora de espera es de alta tensión. Sobrevuelan los comicios los fantasmas del fraude y el golpe de Estado para impedir que llegue @msemillagt. Esperamos que el voto consciente saque a los corruptos del poder y le permita florecer a la frágil democracia guatemalteca.

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