En una de esas historias que únicamente ocurren en el futbol mexicano, Nicolás Ibáñez pasó horas en los alrededores del aeropuerto de Monterrey, esperando luz verde para abordar el avión con rumbo a la Ciudad de México. Se sabe que el delantero siempre quiso que Tigres no se viera afectado por su venta, por lo que no puso ninguna traba para que se diera su, más que tardío fichaje.

