Después de semanas de tensión política por el chantaje de la CNTE y su amenaza de boicot al Mundial, ayer sí rodó el balón y, aunque fue una victoria poco brillante de la Selección en la cancha, la gente salió a la calle a festejar e inundó la ciudad de banderas tricolores y camisetas verdes. Las obras pendientes, el caos de movilidad por los trabajos a toda prisa y por los bloqueos de los maestros fueron puestos de lado ayer y hubo una especie de recuperación de la ciudad: quedó claro que las calles no son de los paristas de la CNTE ni de los aparatos políticos de los gobiernos que pintan de sus colores los espacios públicos. La protesta de las madres buscadoras se hizo presente también con esa dolorosa realidad que al parecer se quisiera esconder. Después, la CNTE sigue en plantón, las obras siguen pendientes y la realidad permanece, pero por unas horas hubo fiesta organizada por la gente. Y el Mundial ya empezó.

¿La USI... qué?

A propósito del conflicto magisterial, nos cuentan que en Palacio Nacional hubo ayer un momento muy incómodo para el secretario de Educación, Mario Delgado. Pese a ser el titular de la SEP y encabezar el diálogo con la CNTE, no pudo recordar el significado de USICAMM, uno de los principales temas de negociación con los maestros en paro. Don Mario buscó la respuesta en su celular para pasársela a la presidenta Claudia Sheinbaum durante la mañanera, pero ella ya la tenía. Los detalles a veces también hacen examen y el secretario simplemente reprobó. El gobierno ofrece a la Coordinadora una transformación de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros que, según los expertos, equivale a regresarle el control de las plazas y adscripciones que había perdido. Pero el secretario no parece tener claro el asunto. ¿O eran los nervios por el inicio del Mundial?

Al fin sirvió para algo la megapantalla de la Cámara

Nos cuentan que la megapantalla colocada por la bancada de Morena en San Lázaro para sus conferencias pomposamente llamadas “las legislativas del pueblo”, la cual durante algunos meses dejó de usarse y ya hasta telarañas tenía, finalmente sirvió para algo ayer, cuando el coordinador guinda, Ricardo Monreal, decidió aprovecharla para que empleados de la Cámara de Diputados pudieran ver el partido inaugural de la Copa del Mundo entre México y Sudáfrica. Don Ricardo celebró los goles del Tri junto a su hermano, el gobernador de Zacatecas, David Monreal, así como con empleados del legislativo. Por un momento se olvidaron las críticas de jubilados que se han manifestado en la Cámara baja y hubo fiesta con el triunfo de la Selección. Del vocero de Morena, Arturo Ávila, impulsor de las conferencias y del pantallón, ni sus luces.

Cuau ya subió a la tribuna… del estadio

Criticado por su muy pobre producción de iniciativas y no se diga de participaciones en tribuna o en comisiones en San Lázaro, el diputado morenista Cuauhtémoc Blanco ayer fue uno de los primeros en llegar al Estadio Ciudad de México para disfrutar desde un palco VIP la inauguración del Mundial y el partido entre México y Sudáfrica. Para que no se diga que no sube a la tribuna. Lo suyo, queda claro, es el futbol. La duda es si el también exgobernador de Morelos se animará a ir a algún partido mundialista en territorio estadounidense en estos tiempos de desvisadero a políticos con señalamientos de relaciones peligrosas con el crimen organizado.

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