Ahora que la presidenta Claudia Sheinbaum prepara una visita a España, en la que participará en la cumbre Democracia Siempre, de gobiernos progresistas, nos cuentan que la ocasión podría ser aprovechada para encaminar la normalización de las relaciones diplomáticas con España, las cuales oficialmente no tienen ningún problema, pero no han sido tersas desde que Andrés Manuel López Obrador las puso “en pausa”. Al encuentro encabezado por el presidente español Pedro Sánchez, acudirán los mandatarios de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; de Colombia, Gustavo Petro; de Uruguay, Yamandú Orsi, y de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa. También irá el expresidente chileno Gabriel Boric, quien hace poco entregó el mando al ultraderechista José Antonio Kast. Nos recuerdan que el rey de España, Felipe VI, ya fue invitado a México para el Mundial de futbol y que en los últimos meses ha habido varios gestos amistosos de ambas partes. En una de esas, nos dicen, la cumbre progresista sirve para cerrar la brecha en la relación bilateral.
Aprueban libros de Marx, pero a revisión
En la Secretaría de Educación Pública hay una curiosa dualidad: oficialmente, los nuevos libros de texto, esos que Marx Arriaga presume que son su obra maestra, “tienen buena acogida”, pero en los hechos están a revisión. El secretario Mario Delgado dice que los materiales gustan porque fueron construidos con maestras y maestros. Pero en la misma frase deja la puerta abierta: cualquier cambio dependerá de lo que digan los foros nacionales de evaluación de la Nueva Escuela Mexicana. Es decir, los libros están bien… salvo que en los foros digan lo contrario. Así que ya preparan el lápiz rojo. No vaya a ser que la obra maestra termine necesitando varias correcciones.
Viene una reforma que no le gusta a AMLO
Nos cuentan que la mayoría en el Congreso de la Unión no quiere resaltar que la reforma de la presidenta Sheinbaum avalada en San Lázaro y que aprobarán en el Senado para facultar a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes a construir, equipar y rehabilitar hospitales y clínicas, va en sentido contrario al desmantelamiento que se ordenó en el sexenio de López Obrador, quien le retiró facultades a esa dependencia en la construcción, control y administración de aeropuertos para otorgárselo a las Fuerzas Armadas. La reforma ya está cocinada, pero los morenistas no quieren ni hablar de que es un tema que en Palenque no gusta. Mientras en el asunto del fracking no se puede disimular que era tabú para el expresidente, la modificación en Comunicaciones se la llevan sin ruido.
¿Quién le teme a la oposición?
El que lanzó una indirecta a sus correligionarios sin ponerles nombre ni apellido fue el coordinador de los diputados de Morena, Ricardo Monreal: “a veces se les olvida a los compañeros que ya somos gobierno, y lejos de luchar por conservar la confianza, avanzar en ideas progresistas, pareciera que retrocedemos… por eso a mí no me asusta la oposición; al contrario, es bienvenida y es indispensable". Nos hacen ver que a algunos sectores “duros” del morenismo les gusta más un modelo cercano al de partido único, con decisiones de “politburó” y cero margen para la disidencia. No estaría mal que don Ricardo identificara a los que de ningún modo le dan la bienvenida al disenso. ¿Se animará?

