Alianza GM-Nikola revive debate sobre nuevas tecnologías

Arturo Orozco Leyva

La pandemia ha representado un duro golpe para la industria automotriz a nivel global. Sin embargo, la dinámica de innovación tecnológica, muy característica del sector, sigue dando de qué hablar.

Recientemente, se anunció una alianza que podría tener frutos interesantes. General Motors (GM) dio a conocer un acuerdo de colaboración con Nikola Motors, uno de los nuevos jugadores en el sector y que ha llamado la atención de Wall Street desde que la empresa se hiciera pública a principios de junio, pues en un solo día el precio de la acción se revalorizó de tal manera que su valor de capitalización en el mercado alcanzó 26 billones de dólares, haciéndola más valiosa que Ford Motor Company.

Desde entonces, el precio de la acción ha estado sujeto a volatilidad, pero llama la atención que a Nikola Motors le haya tomado solos unos días alcanzar lo que a Tesla le tomó más de 10 años.

La propuesta de valor de Nikola se ha centrado principalmente en el desarrollo de vehículos de transporte de carga propulsados por celdas de combustible. De acuerdo con la empresa, el Nikola One, su primer producto, tendría un rango de mil 200 millas, transportando una carga de hasta 36 toneladas, una propuesta muy atractiva en el sector logístico.

Pero Nikola ha ido más allá de los vehículos comerciales. Poco después de su salida a bolsa, formalizó las reservas del Badger, una camioneta pickup también propulsada por celdas de hidrógeno, con casi mil kilómetros de autonomía y que fue presentada a inicios de año para competir directamente con la Cybertruck de Tesla.

La alianza de GM y Nikola revive una antigua batalla tecnológica en lo que se refiere a sistemas alternos de propulsión: baterías vs celdas de combustible. Ambos son considerados vehículos de cero emisiones, pero tienen diferencias. En el primer caso, los vehículos almacenan directamente electricidad en paquetes de baterías. En el segundo caso, los coches almacenan hidrógeno que luego es liberado a través de una reacción química.

Tesla y Volkswagen han decidido apostar por la primera tecnología y quizá haya evidencia que los respalda. Un estudio reciente de la consultora Horváth y Asociados encontró que los vehículos eléctricos de baterías tienen una eficiencia energética de 70% a 80%. En el caso de los coches de celdas de combustible, necesitan de procesos como la electrólisis (descomposición del agua en oxígeno e hidrógeno), compresión y transporte del hidrógeno y, luego, llenado del vehículo. Debido a esto, sólo entre 25% y 35% de la energía es utilizada por el coche.

Toyota, Hyundai o Honda siguen apostando por las celdas de combustible y a esta carrera se está uniendo Nikola junto con GM. El acuerdo anunciado establece que GM recibirá una participación de 11% en Nikola. A cambio, Nikola tendrá acceso a la infraestructura de GM, así como a las tecnologías de baterías y celdas de combustible que ha venido desarrollando.

Si la alianza resulta efectiva, Nikola tendría la posibilidad de manufacturar a gran escala las celdas de combustible y con ello reducir costos. Para GM no será la primera alianza en el campo de energías alternas. En los últimos años ha establecido relaciones de colaboración con Honda y LG Chem para impulsar el desarrollo de fuentes de propulsión de cero emisiones.

Queda por ver si el acuerdo podrá realmente rendir frutos. Sin embargo, ya es una muestra de los múltiples esfuerzos que las empresas hacen para avanzar en nuevas tecnologías y de manera colaborativa. Y tal vez esta sea la mejor manera de poder acelerar la llegada del futuro sustentable en transporte.

 
*Profesor del área de Dirección de Operaciones y director del IPADE Auto Summit

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