Por NÉSTOR NÚÑEZ LÓPEZ
Durante décadas, vivir cerca de las vías del tren fue para muchas familias mexicanas una señal de marginación y olvido, se decía que a esas familias "se las había llevado el tren" porque estaban al margen del desarrollo de la comunidad y del país; sin embargo, hoy el panorama cambió.
El Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum propone una analogía inversa: que el tren sea el vehículo que transporte a las familias hacia una vivienda adecuada y segura, transformando el derecho de vía en un derecho a la vida estable y próspera.
Históricamente los grandes proyectos de infraestructura en nuestro país se entendieron como trazos fríos sobre un mapa, donde el avance de las máquinas era la única prioridad y las comunidades que habitaban en su camino eran vistas, injustamente, como obstáculos.
La presidenta ha sido clara, la recuperación y construcción de los trenes de pasajeros en México no es solo un reto de ingeniería o conectividad; es, fundamentalmente, un plan de justicia social que pone la dignidad humana en el centro de cada kilómetro de vía férrea.
Construir con perspectiva social significa entender que el "derecho de vía" no es un concepto meramente jurídico, sino un espacio donde conviven historias de vida y necesidades acumuladas por décadas.
Nuestra labor en la Unidad de Vinculación Institucional y Patrimonio (SICT) y de la Subsecretaria de Ordenamiento Agrario e Inventarios de la Propiedad (Sedatu) no se limita a pagar la tierra conforme a los avalúos del INDAABIN; nuestra misión es el acompañamiento integral, cuando el trazo del tren encuentra familias asentadas en zonas de riesgo o en el paso de las vías, la instrucción es única: no se trata de quitar, sino de incluir.
Involucramos a las familias directamente en los programas de vivienda de la Conavi y del Infonavit para asegurar que, en lugar de un desalojo, vivan un proceso de transformación hacia una vivienda adecuada y segura.
Esta nueva mística de trabajo nos ha permitido enfrentar deudas históricas que administraciones pasadas simplemente ignoraron. En regiones como la Ciudad de México y Querétaro, hemos encontrado pendientes sociales que datan de hace más de una década, situaciones que fueron abandonadas en 2013 y que hoy estamos resolviendo junto a instituciones como la CFE, Conagua y otras instancias federales, así como con gobiernos estatales y municipales.
El objetivo es sanar el entorno; que el paso del tren deje a la comunidad mejor de como la encontramos y resolver conflictos que nadie quiso atender en su momento.
Un ejemplo de esto es lo sucedido en el tramo AIFA-Pachuca, específicamente a la altura de Tizayuca, ahí encontramos un tramo en desuso donde 44 familias habían construido sus espacios de manera precaria, pegadas a las vías, en condiciones no deseables para cualquier ser humano. En otros tiempos, la respuesta habría sido el uso de la fuerza pública; en este gobierno, la respuesta fue el diálogo y la entrega de 44 viviendas adecuadas en coordinación con la Conavi.
Los trenes de pasajeros en los gobiernos de la Cuarta Transformación regresan a México y lo hacen con la fuerza de la justicia social, al demostrar que el bienestar de la gente es el mejor motor para el desarrollo de nuestra nación.
Titular de la unidad de vinculación institucional y patrimonio, de la secretaría de infraestructura, comunicaciones y transportes (SICT)
X: @nenulo

