Michael Fung
La educación superior se encuentra en un momento decisivo. Lo que alguna vez fueron pilares estables del conocimiento y tradición, hoy enfrenta presiones sociales, económicas y tecnológicas que exigen una reinvención profunda. Para seguir siendo relevantes y confiables, las universidades deben redefinir su valor y propósito en un mundo que cambia aceleradamente.
De la preservación a la innovación: una evolución de mil años
Las universidades han evolucionado continuamente durante el último milenio. Las primeras instituciones del siglo XI —Bolonia, París y Oxford— se centraban en preservar el conocimiento religioso y jurídico para las élites. Con la Ilustración del siglo XVIII, ese propósito se transformó: el conocimiento pasó de transmitirse a crearse. El modelo humboldtiano del siglo XIX unió enseñanza e investigación, sentando las bases de la universidad moderna.
Con la industrialización, las universidades se convirtieron en motores del desarrollo nacional, formando profesionales y promoviendo la ciencia. Tras la Segunda Guerra Mundial, la educación superior se expandió como un bien público que impulsó el acceso y la movilidad social. Hacia finales del siglo XX, la globalización y la tecnología las redefinieron como actores clave de la economía del conocimiento, compitiendo internacionalmente y adoptando la innovación y el emprendimiento.
La nueva realidad: seis desafíos globales
Hoy, las universidades enfrentan desafíos que ponen en duda su propósito y sostenibilidad.
- Disrupción tecnológica. La inteligencia artificial, el aprendizaje digital y las plataformas en línea están democratizando el conocimiento. Las universidades deben evolucionar de proveedoras de contenido a creadoras de valor, ofreciendo experiencias transformadoras, liderazgo ético y soluciones para el mundo real.
- Presiones financieras. La disminución del financiamiento público y el aumento de costos obligan a equilibrar acceso, asequibilidad y calidad. En países de ingresos bajos y medios, sigue siendo difícil alcanzar simultáneamente inclusión y excelencia.
- Cambios demográficos y brechas de habilidades. La disminución de la población joven, la necesidad de aprendizaje continuo y la demanda de nuevas competencias exigen atender a públicos diversos más allá del rango tradicional de 18 a 22 años. Muchos títulos aún no ofrecen resultados laborales claros, lo que erosiona la confianza en la promesa universitaria de movilidad social.
- Globalización y geopolítica. Las universidades operan en un entorno internacional volátil. Las restricciones de visados, los conflictos regionales y la competencia por talento transforman la movilidad académica y las redes de investigación. A medida que las industrias reconfiguran sus cadenas globales, las universidades deben adaptarse rápidamente a nuevas necesidades de habilidades e innovación.
- Expectativas sociales. La confianza pública está disminuyendo. Muchos perciben a las universidades como instituciones elitistas, costosas o desconectadas de los problemas reales. Hoy se espera que lideren en equidad, sostenibilidad y cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, manteniéndose abiertas al diálogo y la inclusión.
- Gobernanza y agilidad. Los modelos tradicionales de gobernanza, diseñados para la estabilidad, no logran seguir el ritmo del cambio. Las universidades deben equilibrar autonomía y rendición de cuentas, tomando decisiones basadas en datos sin perder de vista su misión pública.
Un llamado a la reinvención
Líderes globales están impulsando reformas audaces. El presidente de Singapur, Tharman Shanmugaratnam, promovió el aprendizaje a lo largo de la vida como un bien público con SkillsFuture. Desde la OCDE, El-Iza Mohamedou llama a repensar los ecosistemas educativos para construir resiliencia. Michael Crow, presidente de la Universidad Estatal de Arizona, defiende una nueva propuesta de valor: instituciones que amplíen el acceso y acompañen a los estudiantes en todas las etapas de la vida. Nature advierte que “la educación superior está en problemas” y necesita nuevas ideas para ofrecer un valor real (Nature 645, 821 [2025]).
El mensaje es claro: la educación superior requiere un nuevo contrato social que amplifique el aprendizaje, la innovación y el bien público.
Cambios de paradigma para el futuro
La transformación universitaria dependerá de profundos cambios sistémicos y culturales respecto a los modelos actuales:
- De trayectorias limitadas → a trayectorias modulares y flexibles.
- De educación concentrada en una etapa → a aprendizaje a lo largo de la vida.
- Del aula tradicional → al aprendizaje basado en el trabajo y los proyectos.
- Del conocimiento técnico → a habilidades transversales y adaptativas.
- De la provisión pública → a la complementariedad público-privada.
La visión hacia adelante
El Instituto para el Futuro de la Educación (IFE) del Tecnológico de Monterrey visualiza universidades como centros de aprendizaje a lo largo de la vida: flexibles, inclusivas y profundamente conectadas con sus comunidades. Estas instituciones cerrarán brechas de habilidades, fomentarán la capacidad cívica y creativa, y recuperarán la confianza social al demostrar su valor tangible. Las universidades del futuro se medirán no solo por su excelencia en investigación, sino también por su capacidad para empoderar a las personas, fortalecer comunidades y promover el desarrollo sostenible.
Construyendo el futuro juntos
La reinvención universitaria requiere colaboración global. En América Latina, más de 50 universidades ya experimentan y documentan el uso ético de la inteligencia artificial en la enseñanza y el aprendizaje a través de la red AIGEN, generando evidencia que puede orientar políticas y prácticas educativas.
Al mismo tiempo, foros internacionales como el IFE Conference reúnen a miles de líderes educativos para discutir cómo las universidades pueden recuperar la confianza social y convertirse nuevamente en motores de transformación. Estos espacios muestran que la educación superior está construyendo, de manera colectiva, un nuevo contrato social para responder a los desafíos del siglo XXI.
Director del Instituto para el Futuro de la Educación

