Por Jennie Shrem Serur

En el marco del #8M, la Ciudad de México se convierte en un escenario que parece salido de una pintura impresionista: las jacarandas tiñen de morado y lila avenidas, plazas y parques, regalando a habitantes y visitantes nacionales y extranjeros un espectáculo natural que, más allá de lo estético, se ha consolidado como un motor turístico y económico de la capital.

Con la entrada de la primavera, más de 3 mil 200 árboles florecen en corredores turísticos emblemáticos como Reforma, Chapultepec, Roma-Condesa y Coyoacán. Estas zonas se transforman en pasarelas naturales donde el turismo fotográfico encuentra su mejor temporada: cámaras, celulares y drones capturan la belleza de las jacarandas.

La temporada de jacarandas nos recuerda que nuestra ciudad florece con la cultura y las voces de quienes la habitan. El violeta que vemos en nuestras calles es naturaleza, pero también es memoria, identidad, esperanza y símbolo de identidad urbana y cultural.

Las jacarandas, con una vida útil de hasta medio siglo, embellecen la ciudad, brindan sombra, mitigan el calor urbano y ayudan a mejorar la calidad del aire al capturar partículas contaminantes.

Su florecimiento genera un círculo virtuoso en el sector turístico: cafeterías, restaurantes y comercios reciben mayor afluencia, mientras la ocupación hotelera se incrementa. El turismo encuentra en las jacarandas un motivo para recorrer la ciudad, y la economía local se beneficia de manera directa.

La temporada de jacarandas se ha convertido en un motor turístico y económico para la Ciudad de México. En los últimos tres años, la ocupación hotelera ha mostrado un crecimiento sostenido y el récord fue en el mes de marzo de 2025 con un 69.9% de ocupación, consolidando a la capital como un destino cultural y natural de primer nivel.

Esta tendencia positiva se ha mantenido en 2026. Verbigracia en la semana del 23 de febrero al 01 de marzo de 2026, la ocupación en el sector hotelero fue de 67%, al registrarse un aumento de 0.7% en comparación con el mismo periodo de 2025, que fue de 66.3%, cifras que estimamos aumenten al inicio de la primavera, una de las temporadas de mayor demanda turística en la capital.

Actualmente, la Ciudad de México trabaja en una campaña internacional de promoción turística, que busca posicionar la temporada de jacarandas como un atractivo de México para el mundo.

El objetivo es que el florecimiento violeta de la capital se convierta en un referente global, al nivel de destinos y ubicar a la capital de la República en el circuito mundial de urbes que celebran este fenómeno: Pretoria, Sudáfrica; Sídney, Australia y Buenos Aires, Argentina, para que cada primavera la Ciudad de México sea reconocida como “la ciudad de las jacarandas”.

Esta estrategia pretende reforzar la identidad cultural y natural de la CDMX, atraer mayor número de visitantes nacionales y extranjeros y consolidar un circuito turístico que vincule naturaleza, espacio público y memoria colectiva, proyectando a la ciudad como un destino vibrante y diverso.

Para que cada temporada de jacarandas no sea únicamente un espectáculo local, sino una invitación al mundo entero para descubrir la belleza y vitalidad de la metrópoli mexicana.

Asimismo, este espectáculo natural coincide con un momento de gran significado social: el Día Internacional de la Mujer. Cada 8 de marzo, las calles se llenan de voces que reclaman igualdad y justicia, y el violeta de las jacarandas se convierte en un símbolo que acompaña las marchas y reflexiones colectivas en donde la naturaleza se entrelaza con la memoria y la lucha, recordando que la ciudad florece también en inclusión y diversidad.

Este año, las jacarandas acompañaron la trayectoria de miles de mujeres que caminaron por las calles de la capital para exigir igualdad, justicia y respeto a sus derechos humanos. El violeta que cubre las copas de los árboles parecía dialogar con ese momento colectivo en una simbiosis de naturaleza y memoria colectiva, unidas en el mismo paisaje.

Bajo las jacarandas floreció también una importante conversación social sobre igualdad, respeto e inclusión.

Tal vez por ello, las jacarandas son uno de los símbolos más queridos de la Ciudad de México, que nos recuerdan que incluso en una ciudad inmensa, siempre existe espacio para que la belleza y la esperanza florezcan.

Directora General del Instituto de Promoción Turística de la Ciudad de México

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