Por: Marian García Tapia

Una de las preguntas que más me dio vueltas en la cabeza durante los años en que hice la maestría en Desarrollo y Planeación de la Educación fue: ¿Cuándo decidimos, como sociedad, que la educación sería el nuevo mesías para salvarnos de la tempestad? Siendo el posgrado un lugar integral donde muchas corrientes del pensamiento coincidimos para la discusión, cada vez mi pregunta se hacía más presente. En cada una de las participaciones tanto de docentes como de mis compañeras y compañeros de clase se asomaba la idea mesiánica en donde la educación tenía un papel fundamental para terminar con la violencia, con la pobreza, con la desigualdad, incluso con problemáticas más subjetivas, psicológicas, emocionales, estaban determinadas por mejoras o más atención a la educación formal en cualquiera de sus niveles.

Cuando salí de la maestría, me di cuenta que no solo era un discurso repetido e interiorizado por los estudiosos de esa cosa misteriosa que nos ha acompañado dándole forma a la civilización, sino que, en el ámbito educativo y fuera de él, la idea sigue vigente. Las familias “mandan” a sus hijos a la escuela con la esperanza de que la incertidumbre del futuro no sea tan dura para ellos, dejando como herencia un cúmulo de experiencias que luego se traducen en certificados de grados académicos.

Cuando entré a trabajar en el Programa de Educación Abierta para Jóvenes y Adultos (PEAPA) de la UAM Xochimilco, las y los usuarios del programa, ex estudiantes con distintas rupturas con el sistema educativo formal, tenían más de quince años sin pisar un salón de clases y regresaban buscando otra oportunidad, reconciliarse con el sistema que alguna vez los expulsó de la tierra prometida, buscando ascenso social o laboral y comprometiéndose con el proyecto por el bienestar de ellos y de sus familias.

Ahora que estoy a cargo del Programa y, además, de grupos de estudiantes que inician sus licenciaturas en la UAM Xochimilco, la pregunta inicial continúa girando en cada uno de los seminarios que imparto y en las acciones que implementamos en el PEAPA; la diferencia es que ahora comparto el cuestionamiento con las y los alumnos, las y los profesores y las y los directivos de la universidad, parece que todos tenemos las mismas dudas.

Aunque la universidad pública en nuestro país, en la segunda mitad del siglo pasado cumplió con el papel que esperamos en nuestros tiempos, las nuevas generaciones ven en

ella un sinfín de posibilidades que no aseguran nada en concreto, repetidas veces he escuchado de la boca de mis estudiantes que ganarían más dinero siendo taqueros o emprendedores en cualquier sector productivo, sobre todo los relacionados con el servicio, pero, entonces ¿por qué seguimos viendo en la universidad una esperanza clara para lograr nuestros objetivos? ¿Por qué las universidades públicas tienen tantos rechazados en cada una de sus convocatorias de admisión? ¿Por qué llegan al PEAPA tantas personas buscando apoyo académico para pasar su examen de admisión y ser parte de una comunidad universitaria? ¿Será que el prestigio, el reconocimiento social o el mero orgullo de haber entrado y terminado una licenciatura basta?

El profesor Alfredo Boni nos decía en el cuarto trimestre de la carrera de Sociología que, estudiar una licenciatura abría un abanico de posibilidades que no tendríamos si no estábamos titulados; ahora que la profesora soy yo, considero que la universidad construye experiencias que en ningún otro lugar encontraremos, nos hace ciudadanos que resuelven problemáticas particulares que le dan rumbo al país, tanto social como política y económicamente, pero la preocupación sigue ahí. La mayoría de mis estudiantes no trabajarán en cuestiones relacionadas con su licenciatura ni tendrán las oportunidades del abanico que fueron abriendo durante cuatro años de su vida formativa.

En un contexto de desigualdad las cosas se complican y la misión de la universidad debe estar a discusión entre todos los sectores implicados ¿para qué sirve una universidad pública en tiempos donde el internet con la ayuda de inteligencias artificiales te responde cualquier duda? Los videos cortos donde las y los jóvenes buscan información para realizar sus tareas cotidianas y académicas ha desplazado el valor del conocimiento como era entendido, en un short de YouTube, un youtuber nos decía que escuchó una conversación en un café argentino, donde dos jóvenes se debatían por comprar un café o comprar ingredientes para cenar tres días, mientras discutían, los jóvenes citaban a filósofos representativos del pensamiento académico mientras decían: “ qué lástima que el conocimiento no te da de comer”.

Acuerdos e iniciativas de vinculación son de gran importancia para construir un panorama distinto al que la mercantilización de la educación nos ha dejado como línea a seguir, mandatos como el presentado por el Gobierno Federal que vincula a la educación superior con la media superior nos permite darles seguimiento y acompañamiento a las y los jóvenes que viven la transición entre un nivel y otro, como un paso de la muerte que los aleja de la educación formal, la construcción de ciudadanos está en nuestras manos, fomentando valores olvidados que el tiktok no ve como una necesidad vendible, las personasresponsables del futuro, es decir, los jóvenes de ahora, tomarán decisiones que transformen radicalmente nuestro país, ahí radica la esperanza en la educación, aunque no podamos asegurarles un futuro económico si leen y exponen los textos que les dejamos en clase, ofrecerles el abanico de posibilidades que me ofreció hace ya diez años el profesor Boni, es lo que mantendrá la esperanza en cambiar el mundo.

A partir del acuerdo “Bachillerato para todas y todos”, firmado hace un año (3 de febrero de 2025) entre autoridades federales y estatales con las y los directores y rectores del sector educativo, donde el vínculo permite la interacción entre instituciones, los esfuerzos han sido variados y con distintos resultados: desde los cambios en el mapa curricular para crear un bachillerato nacional con miras académicas y laborales que les ofrece alternativas distintas a las y los jóvenes según su intereses; cursos de actualización docente, acompañamiento entre pares, ya sea en cuestiones académicas o psicoemocionales, la apertura de bibliotecas y tecnologías que fomentan el avance científico, becas para las y los estudiantes, visitas guiadas por las escuelas vinculadas, mejoras en las instalaciones para crear espacios dignos donde las y los estudiantes se sientan seguros y tengan las condiciones materiales para estudiar.

Desde su firma, el acuerdo ha sido criticado desde varias aristas, pero, aunque ha pasado poco tiempo para tener un balance objetivo, podemos decir que distintas actividades han construido vínculos importantes que rendirán frutos si seguimos poniéndo atención en ellos; tanto las y los estudiantes, como profesores y profesoras, administrativos y directivos han buscado en las universidades el apoyo necesario para lograr los objetivos que se plantean las instituciones de medio superior. En nuestro caso se hanrealizado distintas actividades que tienen un balance favorable a bote pronto. El año pasado se ofrecieron cursos de actualización por parte de la Oficina de Formación Docente de la UAM Xochimilco donde profesores y profesoras de la UAM y del Colbach compartieron problemáticas académicas que surgen en el aula, muchas de esas problemáticas están relacionadas con cuestiones socioemocionales de las y los estudiantes, las dificultades que presentan las y los adolescentes frente al reto que representa el estudio y la visión académica. Muchas dificultades se presentan dentro del salón de clase que no solo tienen que ver con la enseñanza-aprendizaje, sino también con las dudas y complicaciones que tienen en el proceso de formación en el que se encuentran las y los jóvenes. Este apoyo permitió que se compartieran experiencias docentes para solucionar problemas, cambiar la lógica entre el docente y el alumno para comprender el nuevo mundo al que nos enfrentamos es de suma importancia para que los procesos de enseñanza-aprendizaje sean significativos y puedan ser parte de la vida de las y los alumnos y de las y los docentes.

En el mismo sentido, la vinculación se ha realizado a partir de visitas guiadas como es el caso del evento “Un día en la UAM” donde las y los alumnos de Colbach pasaron un día en la Unidad Xochimilco, conociendo la oferta académica, el ambiente universitario y reflexionando sobre las decisiones que tomarán en el futuro en relación con la educación formal. Muchos de estos estudiantes que fueron parte de la visita, han sido rechazados de otras instituciones anteriormente, es decir, hicieron examen para entrar al nivel bachillerato de la UNAM o el IPN y no se quedaron, yendo así al Colegio de Bachilleres, desde el estigma social y el rechazo personal, sintiendo que son estudiantes de poca monta. El evento “Un día en la UAM” les permitió expresar sus sentires e intereses sobre la educación, abrió la puerta a nuevas posibilidades que no tenían dentro de su radar, sentirse parte de una comunidad que los acoge y reconoce, tener un lugar físico donde sentirse seguros para descansar de la rapidez, violencia e inmediatez del mundo fuera de la escuela fueron algunas de las virtudes del evento. La mayor parte de las y los estudiantes que participaron en las dinámicas vieron a la UAM como su primera opción, no solo para continuar con sus estudios a nivel superior, sino como primera opción de vida.

Otras muchas actividades se han realizado para darle vida a este acuerdo que se firma en un papel pero se estructura en la cotidianeidad educativa, centrarnos solo en la apertura de cupos para el Pase UAM sería un error, pues, aunque esta forma de acceso tiene muchos pormenores que analizar y puntos que deben ser criticados para su modificación, los acuerdos institucionales entre la UAM y Colbach no debe desecharse, deben cultivarse para el beneficio mutuo, cerrarles la puerta a estos acuerdos dejaría de lado a las y los estudiantes de bachillerato con interés en el conocimiento y la educación superior, pero también, deja de lado a nuestros estudiantes por egresar los cuales pueden hacer su Servicio Social o Prácticas Profesionales, apoyando en distintos sentidos a las instituciones de educación media superior y así, construir experiencias que les permitan insertarse en un mercado laboral (sobre todo educativo) cada vez más competitivo. Las alianzas no deben quedarse ahí, debemos fomentar la vinculación con otras instituciones de educación media superior (Cetis, Conalep, Dgetis, Bachilleratos estatales) interesadas en mejoras académicas y preocupadas por las y los jóvenes que actualmente se encuentran dentro de sus matrículas y buscan un futuro profesional. Ofrecer estas opciones es también velar por nuestros egresados.

Las estructuras institucionales deben flexibilizarse para dar pie a vínculos que beneficien a las y los estudiantes en cuestiones burocráticas, en las dificultades con el modelo educativo e incluso en problemáticas psicológico-emocionales, construir redes de apoyo que las y los estudiantes puedan ocupar en el momento en que se les presente una oportunidad de otro índole, relacionado con el dinero fácil en contextos de violencia y criminalidad, darles las facilidades para que vean en la educación lo que vimos las y los que crecimos en otras generaciones, la labor no es sencilla pero los esfuerzos se están construyendo y deben ser apoyados; construir la universidad como un espacio seguro para que, más que el mesías, se convierta en un oasis en el desierto de la incertidumbre. Con apoyo de herramientas como la escucha, el entendimiento y la empatía nos permitirán construir el oasis como una de las labores colectivas que las universidades tienen que tener presente en la toma de decisiones cotidianas de cada uno de los integrantes de la comunidad universitaria.

Agradezco a la universidad pública, a la UAM Xochimilco, por darme todo lo que soy y dedico estas palabras a mis alumnos que cuido, quiero y procuro todo el tiempo, en especial a Diego que por procesos burocráticos no le permitieron seguir siendo parte de nuestra comunidad universitaria, aquí te espero con todo mi corazón.

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