Por más de 7 meses, Azerbaiyán ha mantenido a la población de Nagorno-Karabaj (Artsaj) bajo un asedio devastador. Al tiempo que Bakú despiadadamente impone un castigo colectivo a 120,000 personas, se desarrolla una catástrofe humanitaria en tiempo real ante los ojos del mundo. Necesidades básicas como comida, medicamentos y combustible se han convertido en bienes escasos, dejando a civiles inocentes en condiciones terribles y a los más vulnerables en un estado de desesperación. Se presentan violaciones al cese al fuego diariamente, a esto se les suma la constante amenaza a agricultores con el objetivo de negarle a los armenios la oportunidad de ser auto suficientes. Se está matando de hambre lenta pero metódicamente a toda una población. Para la nación armenia, es un eco siniestro y traumático que abarca generaciones de supervivientes del Genocidio.
Tras el fin de la guerra en 2020, la única vía de comunicación de Artsaj con Armenia y el resto del mundo era el corredor de Lachín. El 12 de diciembre de 2022, un llamado grupo de eco-activistas azerbaiyanos bloquearon el corredor con el pretexto de tener preocupaciones sobre el medio ambiente. Durante varios meses, el tráfico civil ha sido cortado y sólo se permitía el paso al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y a las tropas rusas de mantenimiento de la paz para prestar ayuda humanitaria y transportar a pacientes en estado crítico desde Artsaj hacia Armenia.
Sin embargo, el 23 de abril, fuerzas azerbaiyanas instalaron ilegalmente un puesto de control en el puente Hakari situado en la entrada del corredor de Lachín, provocando que se agravara la situación. El 9 de julio, el Servicio Estatal de Fronteras de Azerbaiyán emitió un comunicado de prensa en el que afirmaba que el CICR había estado introduciendo de contrabando en Artsaj "diversos tipos de mercancías", entre ellas teléfonos celulares, cigarrillos y gasolina. Anunciaron la apertura de una causa penal y la suspensión de la circulación de los vehículos del CICR. A las fuerzas rusas de mantenimiento de la paz ya se les había denegado el acceso para entregar suministros muy necesarios a la población.

El CICR, que sigue siendo la única misión humanitaria internacional en Nagorno-Karabaj, ya ha comunicado señales de alarma. En su comunicado de prensa del 25 de julio, el Comité Internacional de la Cruz Roja expresó su preocupación por las crecientes necesidades humanitarias y subrayó que actualmente no puede hacer llegar ayuda humanitaria a la población civil a través del corredor de Lachín, al tiempo que destacaba que sus convoyes de ayuda humanitaria son un salvavidas para la población de la zona.
Hace unos días, Azerbaiyán detuvo a Vagif Khachatryan, de 68 años, quien estaba siendo transportado por el CICR desde Nagorno-Karabaj hacia Armenia para recibir atención médica. La detención de una persona bajo la protección del CICR cuyo traslado fue acordado previamente con Azerbaiyán no es un mero acto pérfido, sino una obstrucción bien calculada de la labor del CICR en Nagorno-Karabaj.
Para atender las necesidades vitales de los más vulnerables, el 26 de julio el Gobierno de Armenia decidió enviar a Nagorno-Karabaj alrededor de 360 toneladas de artículos de primera necesidad, principalmente alimentos y suministros médicos. Armenia hizo un llamado a las fuerzas de mantenimiento de la paz de la Federación Rusa para que organizaran la entrega de la ayuda humanitaria a los necesitados, práctica establecida a lo largo de los últimos meses. Sin embargo, hasta ahora, el cargamento humanitario permanece en la entrada del corredor de Lachín debido a la obstrucción y la negativa de la parte azerbaiyana a su traslado.
La escasez de comida es crítica, la falta de combustible ha afectado gravemente a las comunidades agrícolas, el transporte civil está casi paralizado, el transporte público se ha reducido a la mitad, más del 60% de la mano de obra está desempleada. La falta de medicamentos e insumos médicos representa una amenaza creciente a la vida y al bienestar de las personas y debido a la falta de alimento y nutrientes, alrededor de 2,000 mujeres embarazadas y aproximadamente 30,000 niños luchan por sobrevivir en condiciones de desnutrición. En esta pesadilla, Azerbaiyán ha cortado y sigue cortando las líneas de electricidad y gas procedentes de Armenia, y borra sistemáticamente cualquier rastro de existencia armenia en los territorios que cayeron bajo su control durante la guerra, destruyendo cementerios, iglesias y monumentos.
Bakú no quiere poner fin a la catástrofe humanitaria que precipitó al bloquear el corredor de Lachín. La intención de Azerbaiyán no es proteger o conceder derechos a la población de Artsaj, sino limpiar étnicamente Artsaj de su población indígena armenia, que ha vivido y prosperado en esa tierra durante milenios. Mientras Azerbaiyán promete conceder "derechos" a los armenios si acceden a sus demandas, los mantiene sometidos a un bloqueo devastador que es nada menos que cruel.
¿Cuántas personas deben morir por no haber recibido atención médica? ¿Cuántos niños deben morir de desnutrición hasta que Azerbaiyán se incurre en responsabilidad por su brutal asedio a Artsaj? ¿Cuál será su destino si la comunidad internacional no interviene? La grave situación humanitaria sobre el terreno y los riesgos de hambruna en evolución en Nagorno-Karabaj requieren una respuesta eficaz y oportuna por parte de la comunidad internacional para garantizar la aplicación plena e incondicional de las decisiones de la CIJ y el pleno respeto de los derechos humanos internacionales y el Derecho Internacional Humanitario.
Embajadora de la República de Armenia